miércoles
Ser A
Y lo veo ahí... Una fuerza extraña me está protegiendo. Aún así me asusta su contenido, pero quiero conocer su interior.
Sigue ahi sin poder abrirse… El tiempo transcurre en otra dimensión. Mi "todo" en este "ya" extraño, esta dentro del mensaje que no puede develarse por razones obvias.
La música acompaña una calma parecida a una muerte que congela los rios que zurcan las venas, invadiendo el cuerpo de hielos punzantes que llegan al fin de la mente.
El mensaje sigue ahí, desconcentrando mi atención. Quizas deba dejarlo invencible. No tengo que dejarlo caer. No tengo que descubrirlo para salvarlo. No hay mas tiempo, quedan tan solo 10 minutos para que se desactive la magia que transmite y no puedo verlo! ¿Te robaste mi conejo? ¡Decímelo! ¡Podré enfrentarlo! ¡No me cuides de esto! Estoy convirtiendo tus letras agrupadas en el vino de la botella que contiene la escritura. Finalmente una señal dice que se puede avanzar por el camino más largo. ¡Se abrió! (palpitaciones aceleradas) ... No había nada deslumbrante, solamente dos pequeñas oraciones sin sentido...
- Querran decir algo más?
- Lo que tu quieras!
Sigue ahi sin poder abrirse… El tiempo transcurre en otra dimensión. Mi "todo" en este "ya" extraño, esta dentro del mensaje que no puede develarse por razones obvias.
La música acompaña una calma parecida a una muerte que congela los rios que zurcan las venas, invadiendo el cuerpo de hielos punzantes que llegan al fin de la mente.
El mensaje sigue ahí, desconcentrando mi atención. Quizas deba dejarlo invencible. No tengo que dejarlo caer. No tengo que descubrirlo para salvarlo. No hay mas tiempo, quedan tan solo 10 minutos para que se desactive la magia que transmite y no puedo verlo! ¿Te robaste mi conejo? ¡Decímelo! ¡Podré enfrentarlo! ¡No me cuides de esto! Estoy convirtiendo tus letras agrupadas en el vino de la botella que contiene la escritura. Finalmente una señal dice que se puede avanzar por el camino más largo. ¡Se abrió! (palpitaciones aceleradas) ... No había nada deslumbrante, solamente dos pequeñas oraciones sin sentido...
- Querran decir algo más?
- Lo que tu quieras!
algo de --------------->
mí
sábado
Angina
Salió corriendo por la vereda que daba frente al río. Corría cada vez más rápido... hasta que su pie encontró una piedra lo suficientemente grande como para tropezar y caer al piso de boca, rompiéndose uno de los incisivos superiores. La sangre empezó a pintar la tierra de un oscuro bordó. Se quedó unos largos minutos tendido en el suelo boca abajo, con los ojos abiertos mirando una ramita de pasto que se movía con lentitud por el viento. Fueron solo seis minutos, largos. La encía latía. Una hormiga empezó a caminar por la cara sucia de barro hasta meterse en el orificio de la nariz. El silencio aturdía. Su mente estaba vacía. Finalmente cerró los ojos ya secos y volvió a abrirlos lentamente, recuperando de a poco la conciencia pérdida. Levantó la mano derecha e intentó apoyarse en el piso para levantarse. Todavía estaba aturdido por el golpe y las drogas. Su mente comenzó a divagar otra vez por el espacio desconocido y se entregó sin poder evitarlo. Siguió por inercia sus movimientos en actitud de seguir corriendo. Apoyó la rodilla izquierda en la tierra mojada de sangre y luego la otra. Su cabeza colgaba chorreando sudor. De pronto un fuerte golpe en la nuca lo invitó a apoyar su rostro en las hierbas. Lo último que escuchó antes que su corazón dejara de latir fueron unos pasos alejarse. El virus se fue desparramando en la tierra en segundos incompletos. El sol los abrigó un momento y crecieron, lograron encontrar el mejor lugar para poder desarrollar su repulsiva vida. El día se hizo de noche en los siguientes seis minutos. Todo había transcurrido en tan solo doce minutos y nadie sabía cuánto tiempo tardaría el caos en terminar con el planeta tierra. Los pasos ya no se escuchaban, se convirtieron en un splash que desapareció en el aire. Alguien lo haba visto todo desde una ventana, desde la parte superior de una torre al borde de la playa de barro que servía como refugio de algunos vagabundos. Alguien estaba ahí observando cada escena sin parpadear. Alguien estaba acelerando su pulso en este momento. Alguien no poda entender qué era lo que estaba ocurriendo en aquel sitio. Alguien veía que la sangre estaba comenzando a elevarse del suelo, formando un espiral que tomaba cada vez más altura, como un tornado invertido de color rojo. No haba nadie más alrededor. Angina bajó de la torre casi sin pisar el piso porque quería ver de cerca el fenómeno. El hombre tendido en el piso estaba cambiando su forma. Su cara manchada de barro estaba tornando a un pálido violáceo como si algo estuviera estrujando su garganta. Angina miraba con asombro y casi no poda pestañar. Trató de acercarse lo más que pudo. El cuerpo empezó a sacudirse desde la punta de los pies atravesando cada extremidad culminando en un vómito verde y marrón que se abrazó al tornado de sangre. El cuerpo muerto quedó azul en el piso con la boca totalmente desfigurada. La mandíbula se haba desintegrado prácticamente. Angina seguía observando todo desde atrás de un muelle a punto de desarmarse. El tornado empezó a moverse, dejando una huella de un metro de profundidad, rellena de una sustancia viscosa color violeta. Angina quedó inmóvil frente al tornado sangriento. Se dirigía a ella cada vez con más velocidad y fuerza. Arrastró consigo el puente de madera y en él a la única testigo del nacimiento del fin del mundo.
algo de --------------->
mí
DNI
si ser femenina es vestirse de rosa,
si ser femenina es sólo ser tu esposa,
si ser femenina es cantar canciones bobas,
si ser femenina es estar siempre hermosa: no lo soy..
si ser masculino es proteger a la mujer,
si ser masculino es querer llorar y no poder,
si ser masculino es ser estrella de rock,
si ser masculino es tener que demostrar poder: no lo soy..
si ser masculino es no entender a la mujer,
si ser femenina es aguantar y no comer,
si ser masculino es alimentar a la mujer,
si lo femenino es un adorno para exponer, no lo soy..
si ser femenina es criticar a otra mujer,
si ser masculino es vigilarte y no ceder,
si ser femenina es no gritar cuando cogés,
si lo masculino es un adorno para exponer, no lo soy..
lo que ves en mi,
es lo que ves en vos..
es la música mi amor,
no me importa quien sos!
Panza
si ser femenina es sólo ser tu esposa,
si ser femenina es cantar canciones bobas,
si ser femenina es estar siempre hermosa: no lo soy..
si ser masculino es proteger a la mujer,
si ser masculino es querer llorar y no poder,
si ser masculino es ser estrella de rock,
si ser masculino es tener que demostrar poder: no lo soy..
si ser masculino es no entender a la mujer,
si ser femenina es aguantar y no comer,
si ser masculino es alimentar a la mujer,
si lo femenino es un adorno para exponer, no lo soy..
si ser femenina es criticar a otra mujer,
si ser masculino es vigilarte y no ceder,
si ser femenina es no gritar cuando cogés,
si lo masculino es un adorno para exponer, no lo soy..
lo que ves en mi,
es lo que ves en vos..
es la música mi amor,
no me importa quien sos!
Panza
algo de --------------->
letras de canciones
Delicadeza...
...es exilio sin nostalgia. Es bordear aquello que antes se dominaba con la pura mirada.La delicadeza es una pausa.Mantener la distancia es no perder el ritmo.No hay caída, solo deslizamiento. Fluir. Un movimiento que no es literalmente un transaladarse de un lado a otro, sino un vaiven rítmico. Aceptar y ceder espacio.La delicadeza es disposición a la escucha. Después de haber hecho un gesto de complicidad con las cosas, dejar que ellas, aún las mas banales, se expresen por sí mismas. Oir responder a las cosas sobre aquello que no tiene respuesta.Su canto es una rapsodia a varias voces. Proveninte del vacío, se ofrece sólo como una sensación, como un vago y lejano percibir. No dice nada y, sin embargo canta para nosotros en un lenguaje a la par repleto de sentido y privado de significado. En el piadoso lenguaje del destino mas allá de la tragedia.La delicadeza es pudor.La distancia crítica, el ponerse fuera de las cosas, con el punto de vista del pensador externo siempre es impúdico.La delicadeza es otro slogan provisional: ¡Que el haber perdido el punto de referencia luminoso, único, y estable que nos guiaba no nos deje paralizados!Retroceder hacia la zona de sombra. Perseguir a la experiencia. Extraviarse. Huir por un sendero ensombrecido. Tratar de mantenernos alejados de la delirante razón que nos persigue.La delicadeza vaga.Como toda experiencia, como todo experimento, la delicadeza no puede equipararse a un objeto del conocimiento, no tiene un significado, sino que comporta un distanciamiento, una transfiguración, una retórica, un juego narrativo.La delicadeza es un riesgo.Desmantelar el yo pleno que creemos y queremos ser. Abrir en él un vacío habitable. Reconocernos en la narración a varias voces de nuestra experiencia subjetiva.Tener piedad por el pasado. Devoción por los monumentos. Respeto por las huellas.La delicadez es laica, tolerante y plural. No es verdad. No se sabe y tampoco se puede creer en ella. La delicadeza es débil, porque si fuera fuerte, llevaría al escepticismo, al relativismo y el nihilismo. La delicadeza es débil, porque su fuerza es patológica y autodestructiva.La delicadeza es una afirmación desconcertante que nada explica, pero que colma al ambiente de atractivo y de misterio.La delicadeza se repite. Es un evento.La delicadeza se rememora.Enviar. Transmitir. Deformar. Retomar. Motivar el llamado a la correspondencia.La delicadeza corresponde al lenguaje lírico. Se escribe en él. Sus términos, aunque irreemplazables, no pueden dejar de repetirse. Como un poema, la delicadeza sólo puede aprenderse de memoria. Y es ahei, en la memoría, donde ella se celebra. La fiesta de la memoria parece ser su único motivo.La delicadeza se piensa.Devolver el espacio que nos había sido cedido. En el oscilar, la distinción entre los extremos se convierte en un espectro continuo. La correspondencia no engendra mas dualismos. El yo se pierde. El sujeto erra. Cada uno trata de rescatar al otro. ¿ Cómo es posible que podamos olvidarnos de él ? A ese hombre debemos salvarlo...Resonancia. Eco. Dispersión del sonido. Escritura en el aire. Huella de la voz. Patricidio y arrepentimiento alternándose y repitieendose una sola vez. Debe confesarse que el yo no es otra cosa más que un eco.La delicadeza sucede, acaece, decae.La delicadeza es sentencia. Se formula. Como tal, la delicadeza es una tautología: No hace mas que repetir las reglas que posibilitan su propia afirmación.La delicadeza es "algo" que se hace con palabras. No es una práctica, sino un performance. No responde a una pragmática, sino a una retórica. Mas que una acción, es un acto. Tan erótico y teatral como lingüistico.El pudor no es censura, porque no tacha lo obsceno, sino que lo abre. Lo obsceno abierto deja de ser tal. Pierde la dimensión extra que lo hacía parecer real. Vuelve la imágen a la superficie del espejo. Con prudencia, con decoro, con recato.Su ámbito no es el de lo pornográfico, sino el de lo erótico, de lo violento. La delicadeza pervierte las promesas. La delicadeza es desafortunada. Su mayor provocación es no querer provocar.La delicadeza no se resigna a ser.
algo de --------------->
algo interesante
Delicatessen (delicadeza...)





Una películaalgo extraña pero, de muy buena calidad y en donde Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro, nos cuentan una historia tan rara como original, a caballo entre la fantasia y la comedia-negra, ni más ni menos que las peripecias de un grupo de personajes, con costumbres muy particulares, y más bien extrañas, ya que su única preocupación es la de comer... Cuenta como tiene que ser, con una fotografía a cargo del iraní Darius Khondji, un hombre que ya trabajó con ambos directores en "La ciudad de los niños perdidos" ("La cité des enfants perdus"), haciendo juego con la historia, dandole unos toques marrones y rojos, que hacen a la película mucho más pintoresca y atractiva a la vez. Buen plantel de actores, con un Dominique Pinon a la cabeza, y metido en la piel de Louson, un personaje muy carismático, ex-payaso y soñador, y encima enamorado de Julie, la hija del carnicero, papel interpretado por Marie-Laure Dougnac, una actriz, muy poco conocida, por aquí, ya que practicamente se dedica a la televisión, y con muy poco cine en su haber. En definitiva, una película tan buena como extraña, con momentos de auténtico derroche de humor...
"Delicatessen", obtuvo diez nominaciones a los César frances, de los que obtuvo cuatro en total: Mejor primera película, Mejor guión original (Gilles Adrien, Marc Caro, y Jean -Pierre Jeunet), Mejores decorados (Jean-Philippe Corp), y Mejor montaje (Herve Schnerd).
algo de --------------->
películas que me gustaron
viernes
Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

- volvi para jurar que iba intentar superar mi humillacion, creo...
- ¿fué algo que yo dije?
- sii…
- dijiste entonces vete.. con tanto desden.. sabes?
- oh, lo siento mucho
- no importa…
- ¿y si te quedas esta vez?
- ya sali por la puerta, no me queda ni un recuerdo
- vuelve y has una despedida por lo menos… vamos a finjir que tuvimos una.
- adios...
algo de --------------->
películas que me gustaron
miércoles
El pelo de Sanson
Cuenta la historia que Sansón poseía una fuerza espiritual y física sobrehumana capaz de destruir al ejército filisteo con el sólo poder de su brazo; pero la fuerza tenía una condición: su fuerza radicaba en su largo cabello y si algo le ocurría, la perdería. Dalila será elegida por los Filisteos para enamorar a Sansón y así poder arrancarle su secreto y derrotarle. La pasión carnal que Dalila despierta en Sansón hace que éste olvide su misión divina y, dejándose llevar por sus sentimientos e instintos, le revele su secreto como prueba de amor. Dalila, mientras Sansón duerme, le corta el pelo y lo entrega a los soldados filisteos. Sansón, derrotado y traicionado, durante una ceremonia en honor a Dagón, falso dios filisteo, exclama su última alabanza al cielo y derriba las columnas, desplomándose el templo y sepultándose en vida con los filisteos, incluida la maliciosa Dalila.
algo de --------------->
algo interesante
Universal
Este es el próximo siglo, donde lo universal es gratis. Puedes encontrarlo en cualquier sitio. Sí, el futuro se ha vendido. Cada noche nos vamos y nos gustan cantar las canciones del karaoke. A pesar de que las palabras sean incorrectas.
Realmente, realmente, realmente podría suceder! Cuando los días parecen caer directos sobre vos, simplemente déjalos ir...
Aquí nadie está solo. Satélites en cada casa. Lo universal está aquí. Aquí para todos. Cada periódico que lees dice que mañana será tu día de suerte.
Bien, aquí está tu día de suerte.
Realmente, realmente, realmente podría suceder. Cuando los días parecen caer directos sobre vos, simplemente déjalos ir...
Blur
Realmente, realmente, realmente podría suceder! Cuando los días parecen caer directos sobre vos, simplemente déjalos ir...
Aquí nadie está solo. Satélites en cada casa. Lo universal está aquí. Aquí para todos. Cada periódico que lees dice que mañana será tu día de suerte.
Bien, aquí está tu día de suerte.
Realmente, realmente, realmente podría suceder. Cuando los días parecen caer directos sobre vos, simplemente déjalos ir...
Blur
algo de --------------->
letras de canciones
lunes
Triste...
... como el perro en la autopista, como una tortuga con prisa, como una monja en un burdel.
Solo, como cuando tu te fuiste, como cuando no te rozan unos labios de mujer.
Hoy me he vuelto a ver...
Absurdo, como un domingo por la tarde, como las balas por el aire, como el puto despertador.
Inútil, como los besos que no diste, como un cuerpo que se viste cuando me desnudo yo y ahora que voy más solo que la luna negociando gasolina para este amanecer ya ves, voy buscando en la basura unos labios que me digan: "esta noche quédate".
Como un borracho en el desierto, como una princesa en el metro, como un reo sin voz, como una navidad sin techo, como un delfín en el mar muerto, como la lagrima que moja tu colchón.
Vacío, como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo, como los besos de alquiler.
Confuso, como una noche sin abrigo, como las frases que ya no te escribo para que vuelvas otra vez...
La Fuga
Solo, como cuando tu te fuiste, como cuando no te rozan unos labios de mujer.
Hoy me he vuelto a ver...
Absurdo, como un domingo por la tarde, como las balas por el aire, como el puto despertador.
Inútil, como los besos que no diste, como un cuerpo que se viste cuando me desnudo yo y ahora que voy más solo que la luna negociando gasolina para este amanecer ya ves, voy buscando en la basura unos labios que me digan: "esta noche quédate".
Como un borracho en el desierto, como una princesa en el metro, como un reo sin voz, como una navidad sin techo, como un delfín en el mar muerto, como la lagrima que moja tu colchón.
Vacío, como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo, como los besos de alquiler.
Confuso, como una noche sin abrigo, como las frases que ya no te escribo para que vuelvas otra vez...
La Fuga
algo de --------------->
letras de canciones
Amélie
No son buenos tiempos para los soñadores...
"El 31 de agosto a las cuatro de la mañana, Àmelie es sorprendida por una idea deslumbrante. Se propone encontrar al propietario de la caja de recuerdos, dondequiera que esté, y restituirle su tesoro. Decide que, si él se conmueve, dedicará su vida a ayudar a los demás. Si no... pues nada"
- ¿Sabe? Después de todos estos años, el único personaje que aún me cuesta perfilar es la muchacha con el vaso de agua. Está en el centro y sin embargo está como ausente.
- Quizá sea diferente a los demás.
- ¿eh? y ¿por qué?
- No lo sé... Quizá cuando era niña no jugaba con los demás niños de su edad. Puede que nunca jugara.
- Esa chica del vaso de agua... creo que está distraída porque está pensando en alguien.
- ¿Te refieres a alguien del cuadro?
- No, quizá un chico con quien ella se cruzó y le dio la impresión de que los dos se parecían.
- Ah, osea que ella prefiere imaginarse una relación con alguien ausente que tener una con los que están a su lado.
- No sé... Quizá sea lo contrario y ella se desvive por arreglar la vida de los demás.
- ¿Y de ella? De todos los desarreglos de su vida, ¿quién se ocupará?
- En mi opinión es mejor dedicarse a los demás que a un gnomo de jardín.
- ¿Ella está enamorada de él?
- Sí.
- Entonces ha llegado el momento de arriesgarse, de que ella se arriesgue de verdad.
- Eso es lo que piensa, está estudiando una estratagema para ...
- Ya entiendo, le gustan las estratagemas .
- Sí.
- En realidad ella es una cobarde, precisamente por eso me cuesta captar su mirada.
Verá, mi pequeña Amelie, usted no tiene los huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida, si usted deja pasar esta oportunidad con el tiempo su corazón se ira haciendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A que espera? ande, vaya a por él.
Si Amélie prefería vivir en sus sueños y seguir siendo una chica introvertida, estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable.
algo de --------------->
películas que me gustaron
domingo
Los Edukadores
The Edukators Alemania /Austria , 2004. Dirección: Hans Weingartner
Guión: H Weingartner y Katharina Held
Fotografía: Matthias Schellenberg y Daniela Knapp
Intérpretes: Daniel Brül, Julia Jentsch, Stipe Erceg y Burghart Klaussner.
RESISTENCIA POÉTICA
Jan y Peter son “edukadores”. Entran en las casas de los ricos y recolocan las posesiones de sus dueños. No roban nada, no hacen daño a nadie. Pero atacan la vida de otras personas. Allá donde van, generan el caos, pero es un caos con sentido. “Edukar” es una forma divertida de vengarse de los ricos. Jan y Peter son activistas y llevan a la práctica una forma de resistencia poética.

LA FUERZA DEL GRUPO
Los jóvenes saben que hay fuerza en un grupo. Si uno está solo, está perdido. El primer paso de la resistencia es conseguir ser libre. El segundo paso es encontrar aliados, unirse a personas que comparten las mismas necesidades y los mismos valores. En “Los edukadores”, Jan, Jule y Peter forman un grupo así. Los celos no pueden separarlos. Al principio, fue difícil para los actores creer que Peter podía superar la traición de Jule y de Jan. Pero, para él, la amistad significa mucho más que los rancios valores burgueses. Peter ama a Jule, pero la chica no le pertenece. Se da cuenta de que cuando ella se enamora de Jan, es un amor maravilloso, sostenido por una rebelión conjunta, un rechazo compartido de las ataduras sociales. Sigue siendo amigo de ambos. Reconozco que es una visión muy idealista de la amistad, pero es lo que siento. En la mayoría de películas alemanas, los personajes que forman parte de un triángulo amoroso acaban yendo cada uno por su lado. La gente lo llama realismo, pero no tiene nada de realista.
POR LA GENTE, NO POR LOS BENEFICIOS
Espero que “Los edukadores” haga entender a la gente lo que hacen los enormes conglomerados. Construyen un sistema económico en el que el ser humano no significa nada, el dinero lo es todo.
Espero que “Los edukadores” haga entender a la gente lo que hacen los enormes conglomerados. Construyen un sistema económico en el que el ser humano no significa nada, el dinero lo es todo.

LA GENERACIÓN DEL 68
También quiero que la gente piense en sus padres. No lo digo por falta de respeto a la generación del 68. Liberaron a la sociedad e introdujeron un sinfín de reformas, pero los rebeldes de ayer se han convertido en los conservadores de hoy. Hardenberg, el hombre de negocios cincuentón de la película es el perfecto ejemplo de un antiguo radical reformado. Se ha convertido en una de las personas contra las que luchaba. En mi opinión, es algo muy común. La vida cambia con el tiempo. Las personas se vuelven fatalistas. Dirigen sus energías hacia nuevos objetivos, fines más egoístas. Adquieren responsabilidades tremendas. Ya no son los mismos. No es que rechacen las ideas de antes, simplemente reniegan de ellas sin darse cuenta.

PRISIONEROS DE SUS POSESIONES
Otro tema de la película es deshacerse de los temores. Es importante poner fin a la ansiedad, dejar de preocuparse por la seguridad. La libertad es más intensa que la seguridad, también es más emocionante. Las recompensas son mayores. Tengo una noción muy particular de lo que significa el ser humano. Creo que los seres humanos son nómadas, necesitan ser libres. Hoy en día, muy pocos lo son. La mayoría, como Hardenberg, son prisioneros de sus posesiones. Alguien dijo una vez: “Lo que posees acabará por poseerte”.
Hans Weingartner
Diálogo # 1
- Joder! ¿Por qué no pude cerrar el pico?
- ¿Por qué? Me parece cojonudo que le defendieras.
- Si, claro. Pero necesitaba el trabajo ¿entiendes?
- No. No lo entiendo. Vas a todas esas manifestaciones contra la explotación y la opresión, pero sigues siendo esclava de un hijo de puta rico.
- Ya, esas manifestaciones son totalmente inútiles.
- Ahora es bastante difícil rebelarse. Antes solo hacía falta fumar porros y llevar el pelo largo, y el sistema estaba automáicamente en contra de ti. Las cosas que se consideraban subersivas ahora se vneden en las tiendas. Camisetas del che guevara o pegatinas anrquistas.
- Si, por eso hoy en día no existen movimientos juveniles. La gente tiene la sensación de que todo se ha hecho antes. Otros lo intentarón y fracasaron, ¿por qué razón íbamos a conseguirlo nosotros?
- Sí pero, en todas las revoluciones algo está muy claro. Aunque en se momento no se consiguiera nada, lo importante es que perduraron als mejores ideas. Se puede aplicar lo mismo a las revoluciones personales. Lo que acaba saliendo bien, lo que perdura en ti siemrpe, te hace más fuerte.
- ¿Qué te parece? ¿Cuántas personas ahí abajo crees que piensan en una revolución?
- En estemomento no muchas, a las once menos cuarto están viendo la tele.
- Probablemente.
- El europero medio pasa cuatro horas diarias en frente de la caja tonta. ¡Cuatro horas!
- Horrible.
- No queda mucho tiempo para pensamientos revolucionarios.
- ¿Sabes ua cosa? No formar parte de todo eso no es el problema. El problema es que no logro encontrar nada en lo que pueda creer de verdad. ¿Tienes alguna idea de que se podría hacer?
- Ven conmigo.
Diálogo # 2
- Las drogas estrangulan la energía revolucionaria de la gente.
- ¿La hierba también?
- No, la hierba está bien. Las drogas que produce el cuero tampoco están mal, molan un huevo.
- ¿La adrenalina o qué?
- Si bueno, hay miles.. Endorfinas...
- Las hormonas de la felicidad cuando estás enamorado..
- Ahora estás hablando de drogas duras, hay que tener cuidado ocn esas.
- Tienes que intentar no convertirte en un drogadicto.
- El miedo es una droga alucinante. No dejar que el miedo te controle, usarlo como motor, require práctica. Colocarte en una situación en la que e mures de miedo, al principio te entra pánico, pero al cabo de un rato empieza a funcionar el sistema de autoprotección del cuerpo, y cada vez te atreves a hacer más cosas. Acabas superando tus límites y te sientes capaz de cualquir cosa.
- ¿Lo sabes o solo lo piensas?
- ¡Claro que lo sé! Lo he probado mil veces...

Simplemente amo esta película...
algo de --------------->
películas que me gustaron
¿Cómo hablar?
Si volviera a nacer, si empezara de nuevo, volvería a buscarte en mi nave del tiempo. Es el destino quien nos lleva y nos guia, nos separa y nos une a traves de la vida. Nos dijimos adios y pasaron los años, volvimos a vernos una noche de sábado, otro país, otra ciudad, otra vida, pero la misma mirada felina. A veces te mataría, y otras en cambio te quiero comer, ojillos de agua marina. Como hablar, si cada parte de mi mente es tuya y si no encuentro la palabra exacta, como hablar. Como decirte que me has ganado poquito a poco tú que llegaste por casualidad, como hablar...
Amaral
Amaral
algo de --------------->
letras de canciones
sábado
Vanilla Sky
Es un remake de la película española "Abre los Ojos" (1997), escrita por Alejandro Amenábar y Mateo Gil.En algunas escenas de la película, Tom Cruise menciona un cuadro llamado "Cielo de Vainilla" (Vanilla Sky), pintado por Monet que aparece colgado en una pared de su habitación. Según David, era el favorito de su madre. El título del cuadro es "Seine at Argenteuil".
(AmorOdioSueñosVidaTrabajoJuegoAmistadSexo)
- Cada minuto que pasa es una oportunidad para cambiarlo todo.
- Sabes soy un retrasador de placer -cómo funciona -retrasar el placer no lo sabes? Mantienes la relación muy casual hasta llegar al punto límite, entonces una noche o una tarde o una mañana, podrían pasar meses y ya sabes como funciona...
- Estas metiéndote en mi corazón pero si resulta ser un gran error, tengo la habilidad de desilusionarme... (chasquido de dedos) así de rapido.
- Creamos nuestro propio mundo juntos, nosotros contra el resto.
- Éramos una gran pareja, que creyera en mí y que yo creyera que en verdad me lo merecía.
- Míranos... yo congelado, tú muerta, y te amo.
- Te veré en otra vida Sofía, cuando ambos seamos gatos.
- Lo dulce no es tan dulce sin lo amargo, y créeme yo conozco lo amargo, lo que me permite apreciar lo dulce.
algo de --------------->
películas que me gustaron
nos sobran los motivos...
este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas son las de después
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitir que taladre
un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos ya no lloran más por ti
Sabina
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas son las de después
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitir que taladre
un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos ya no lloran más por ti
Sabina
algo de --------------->
letras de canciones
jueves
martes
"Hice un acuerdo de coexistencia pacífica con el tiempo: ni el me persigue, ni yo huyo de él, un día nos encontraremos"
Marío Lago
"Nunca andes por el camino trazado, pues él te conduce unicamente hacia donde los otros fueron."
Grahan Bell
"Ámame cuando menos lo merezca ya que es cuando más lo necesito."
Proverbio Chino
Marío Lago
"Nunca andes por el camino trazado, pues él te conduce unicamente hacia donde los otros fueron."
Grahan Bell
"Ámame cuando menos lo merezca ya que es cuando más lo necesito."
Proverbio Chino
algo de --------------->
citas
lunes
De Regreso en la Cadena de Presos
Encontré una foto tuya, habías secuestrado mi mundo de noche a un lugar en el pasado del que fuimos expulsados. Ahora estamos de regreso en la lucha. Estamos de regreso en el tren, si, de regreso en la cadena de presos. Circunstancias más allá de nuestro control. El teléfono, la tv y las noticias del mundo entraron en casa como una paloma del infierno, lanzaron arena en nuestros ojos y descendieron como moscas. Y nos pusieron detrás del tren, sí, detrás de la cadena de presos. Los poderes que existenque nos fuerzan a vivir como vivimos, me dejan de rodillas, cuando veo lo que ellos te han hecho... Bien... moriré como estoy, aquí de pie, hoy, sabiendo eso en el fondo de mi corazón, que ellos caerán en la ruina un día para hacernos parte. Encontré una foto tuya, esos eran los días más felices de mi vida! como una tregua en la batalla era tu parte, en la desgraciada vida de un corazón solitario. Ahora estamos de regreso en el tren, si, de regreso en la cadena de presos...
The Pretenders
The Pretenders
algo de --------------->
letras de canciones
domingo
Grandes Esperanzas
Mas alla del horizonte del lugar en que vivíamos cuando eramos jóvenes en un mundo de imanes y milagros, nuestros pensamientos se perdían constantemente y sin límite. El ruido de la campana de recreo empezaba a sonar a lo largo del Gran Camino y debajo de la senda todavia se reúnen en el corte? Había una banda desigual que seguía nuestros pasos, corriendo antes que los tiempos se llevaran nuestros sueños, dejando una cantidad de criaturas que trataban de atarnos al suelo a una vida consumida por la decadencia lenta. El pasto era más verde, la luz más brillante, rodeado de amigos las noches de asombro... Mirando más allá de los puentes brillando atras nuestro hasta una vision de qué verde era el otro lado. Pasos tomados hacia adelante pero volviendo atras como sonambulos. Arrastrado por alguna fuerza interior a una altitud mas alta con la bandera desplegada. Alcanzamos una altura que marea en nuestro mundo. Cegado para siempre por deseo y ambición, todavia hay una necesidad insatisfecha. Nuestros ojos cansados todavia fijos en el horizonte. Aunque hayamos pasado por debajo de este camino muchas veces. El pasto era mas verde, la luz mas brillante, el gusto más dulce, rodeado de amigos las noches de asombro... la niebla del amanecer brillando, el agua corriendo, el rio sin fin.. Por siempre y para siempre.
Pink Floyd
Pink Floyd
algo de --------------->
letras de canciones
showmeshowme
En busca de un sentimiento que quizás no exista puedo ver a través tuyo. La magia que desplegas en cada una de tus palabras. Ese mundo fantástico que me atrapa a quedarme soñando en vida. No muero. Solo puedo verte así. Sos mío. Sos parte de mí ya y nada te va a sacar ahora. Dos mundos en mí se unen y destruyen esa contradicción de la que muchas veces fui presa. Querer morir, querer vivir al mismo tiempo en cada sonido de tu boca que me llama a besarte. Quiero probar tu boca una vez más. Materializar mi sentimiento de ilusiones. El mundo fantástico. El príncipe encantado que se atreve a ser el sapo de mi cuento aceptando que no existe ninguna de sus formas en realidad. No sos vos. Soy simplemente yo.
algo de --------------->
mí
Narciso y Goldmundo - Hermann Hesse
Las naturalezas de tu tipo, los que tienen sentidos fuertes y finos, los iluminados, los soñadores, poetas, amantes, son, casi siempre, superiores a nosotros, los hombres de cabeza. Vuestra raíz es maternal. Vivís de modo pleno, poseéis la fuerza del amor y de la intuición. Nosotros, los hombres de intelecto, aunque a menudo perecemos conduciros y regiros, no vivimos plenamente sino de modo seco y descarnado. Es vuestra la plenitud de la vida, el jugo de los frutos, el jardín del amor, la maravillosa región del arte. Vuestra patria es la tierra y la nuestra la idea. El peligro que os acecha es el de ahogaros en el mundo sensual; a nosotros nos amenaza el de asfixiarnos en un recinto sin aire. Tú eres artista y yo pensador. Tú duermes en el regazo de la madre y yo velo en el desierto. Para mí brilla el sol y para ti la luna y las estrellas...
Hermann Hesse
Hermann Hesse
algo de --------------->
fragmentos
Los Siete Locos - Roberto Alrt
“(…) Este círculo de silencio y de tinieblas interrumpía la continuidad de sus ideas, de forma que Erdosain no podía asociar, con el declive de su razonamiento, su hogar llamado casa con una institución designada con el nombre de cárcel. (…)”
“(…) Pensaba telegráficamente, suprimiendo preposiciones, lo cual es enervante. Conoció horas muertas en las que hubiera podido cometer un delito de cualquier naturaleza, sin que por ello tuviera la menor noción de su responsabilidad. Lógicamente, un juez no hubiera entendido tal fenómeno. Pero él ya estaba vacío, era una cáscara de hombre movida por el automatismo de la costumbre. (…)”
algo de --------------->
fragmentos
Jean-Paul Sartre - La náusea
Me levanto sobresaltado; si por lo menos pudiera dejar de pensar, ya sería mejor. Los pensamientos son lo más insulso que hay. Más insulso aún que la carne. Son una cosa que se estira interminablemente, y dejan un gusto raro. Y además, dentro de los pensamientos están las palabras, las palabras inconclusas, las frases esbozadas que retornan sin interrupción: "Tengo que termi...yo ex...Muerto...M. de Roll...ha muerto...No soy...Yo ex..." Sigue, sigue, y no termina nunca. Es peor que lo otro, porque me siento responsable y cómplice. Por ejemplo, yo alimento esta especie de rumia dolorosa: existo. Yo. El cuerpo, una vez que ha empezado, vive solo. Pero soy yo quien continúa, quien desenvuelve el pensamiento. Existo. Pienso que existo. ¡Oh, que larga serpentina es esa sensación de existir! Y la desenvuelvo muy despacito...¡Si pudiera dejar de pensar! Intento, lo consigo: me parece que la cabeza se me llena de humo...y vuelve a empezar: "Humo...no pensar...no quiero pensar. No tengo que pensar que no quiero pensar. Porque es un pensamiento". ¿Entonces no se acabará nunca?
Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso...y no puedo dejar de pensar. En este mismo momento - es atroz - si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir, de hundirme en la existencia. Los pensamientos nacen a mis espaldas, como un vértigo, los siento nacer detrás de mi cabeza..., si cedo se situarán aquí delante, entre mis ojos, y sigo cediendo, y el pensamiento crece, crece, y ahora, inmenso, me llena por entrero y renueva mi existencia.
Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso...y no puedo dejar de pensar. En este mismo momento - es atroz - si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir, de hundirme en la existencia. Los pensamientos nacen a mis espaldas, como un vértigo, los siento nacer detrás de mi cabeza..., si cedo se situarán aquí delante, entre mis ojos, y sigo cediendo, y el pensamiento crece, crece, y ahora, inmenso, me llena por entrero y renueva mi existencia.
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miércoles
La Venganza Será Terrible - Los Juegos
Uds. saben que inventar personajes que hagan carrera en todas las naciones no es cosa facil... no es cosa facil... Pocos escritores lo han logrado realmente. E incluso a veces lo logran a esto de crear un personaje que tenga curso en todas las culturas, en todas las naciones...a veces lo logran, digo, escritores de segundo orden. Estoy pensando en Arthur Conan Doyle, un escritor de segundo orden que ha generado un personaje mundial como es Sherlock Holmes. Y hoy quiero hablar de otro que tambien lo logro y que es Sir James Barrie. Tanto lo logro que cuando yo digo Sir James Barrie nadie - no creo que nadie - recuerde de quien se trata. Y sin embargo cuando mencione el personaje que el invento, todos lo van a conocer: Peter Pan. Pero al pobre Barrie le paso lo que esta muchacha... Margaret Mitchell, la que escribio "Lo que el viento se llevo". El cine lo devoro. Y yo creo que todos los muchachos dan en pensar que Peter Pan es una creacion de Walt Disney. Del mismo modo se piensa de Pinocho y hasta de Blancanieves y de cosas asi; tal es la fuerza del cinematografo! Bueno, si quiere que le confiese, no me mataria por ser el autor del Pinocho. Nunca que me ha conmovido mucho ese personaje pero otro dia vamos a hablar de eso. [-Es de madera...] Si creo que es de madera... A la chica Mitchell le paso esto. El otro dia creo que nos acordabamos de la siguiente circunstancia: en los creditos de la pelicula "Lo que el viento se llevo" no figura el nombre del autor de la novela. Nada menos. Nada menos, caramba! La que invento la historia! Tampoco escribio ninguna otra cosa. Era una periodista ella; escribio una sola novela, una extensa novela, una copiosa novela pero nunca mas nada. Gano un premio con ella: el premio Pulitzer -de todas maneras- que es un premio a los periodistas. [-Bastante desprestigiado por otra parte como el periodismo mismo...]. No en el tiempo en que ella lo gano pero ahora si. Quien era James Barrie? Y en que epoca lo situamos? Nacio el siglo pasado, en 1860 en un pueblito muy pobre de Escocia. Era mal alumno, no se destacaba mucho por nada. Casi nunca abria los libros... No tenia gran cosa... Por ahi, ya cuando joven le dio por escribir pero siempre estaba acomplejado porque creia que lo unico que conocia del mundo era su minusculo pueblo de Escocia. Entonces escribia con cierto recelo. Hasta que algunas novelas sentimentales de el empezaron a tener cierto exito. Y publica por ahi, un libro que se llama "El peque~o Ministro" hecho alla por 1890-91 y la gente empieza a conocerlo. Hasta que en 1896 -y esto me interesa a mi- escribe una conmovedora biografia de su madre, Margaret Oglivy. Este libro contiene una frase que paso a leer que revela toda la literatura de Barrie y dice asi: "El horror de mi infancia era que yo sabia que se acercaba el tiempo en que deberia renunciar a mis juegos y eso me parecia intolerable. Entonces resolvi seguir jugando en secreto." Yo me voy a detener aqui. Los juegos de Barrie fueron sus libros "El muchacho y David", "Peter Pan"... y el mas exitoso de todos es "Peter Pan". Pero me gusta esto: "Entonces resolvi seguir jugando en secreto." Me detengo aqui y me detengo a recordar a todos los que, como a Peter Pan o como a Barrie, decidieron seguir jugando en secreto. Y no es que a uno le moleste crecer. De paso, crecer no es una actividad relacionada con el tiempo -quiero aclarar- sino con el espacio. Ser grande no es ser viejo, es otra cosa, muchachos! Pero siempre he tenido la sorpresa de que el orden establecido y sus secuaces manifiestos o encubiertos se interesan muchisimo en que uno abandone la ni~ez para que deje de jugar. Digo, para que uno abandone esa gravedad de los chicos que juegan... esa solemnidad... Quiero decir que los chicos que juegan, no juegan por dinero, ni por obligacion, juegan porque les gusta. Y juegan al juego que les gusta y con la gente que les gusta y sino, no juegan. No juegan por codicia y ademas lo hacen seriamente, sin ese cinismo que viene despues con aquello que suele llamarse madurez. Yo creo que de ahi quieren sacarnos para convertirnos en personas resignadas a nuestra suerte, por mediocre que sea esta suerte. Finalmente hay gentes vulgares que desprecian a los que siguen jugando, a los que siguen so~ando, a los que siguen engrandeciendose, no creciendo... Mejor dicho: si creciendo, no envejeciendo. Quieren que no seamos esa gente que se arriesga en cada cruce, esa gente que juega fuerte como si cada baraja fuera la ultima. Para los que ya no juegan, para los enemigos de Barrie y de Peter Pan, esto es locura -seguir jugando. Nos convidan a la resignacion, a la madurez; gente que no soporta a los que -digo- parados en su propia sombra hacen frente, por ahi, a los miembros de su propia generacion que los invitan a crecer - dicen: "Vamos! Tenes que crecer! Y obtener una cuenta bancaria y engordar y renunciar a los cambios bruscos!"... Y a contraer -como suelo decir yo- esa medriocre eficacia que se llama madurez. Pero estos hombres tambien hacen frente a las generaciones mas jovenes que les reclaman el derecho a no jugar, ser vulgares, a no ser se~alados finalmente en su vulgaridad. No, yo creo que la vida de Barrie y de Peter Pan y de los que, en secreto, han resuelto seguir jugando es muy dura. Y a que siguen jugando esas personas en secreto, siempre tratando de que nadie los vea? Cuando las personas serias que manejan este mundo, los personeros de la razon, del dinero ven al que sigue jugando lo se~alan con el dedo. Pero, a que juegan? - se preguntaran ustedes. Y ... algunos juegos parecen inocentes: Digo, hay quienes no pisan las baldosas celestes para no matar angeles y pisan las baldosas rojas, para matar demonios... cuando nadie los ve. Hay quienes, por ejemplo, corren carreras en la calle contra desconocidos y se juegan la vida en llegar a la esquina antes que ese desconocido y dicen cosas tales como: "Si no llego a la esquina antes que el conscripto ese que va adelante mio, morire!" Sucede, a veces, que el conscripto tambien es uno de los que estan jugando en secreto! Y entonces se producen carreras tremendas en la que se estan jugando la vida el conscripto y nuestro amigo! Y nadie lo sabe! Solo ven dos personas apuradas que transpiran y sufren y tratan de llegar primero a la esquina... y, mirandose, todos dicen: "A donde iran estos?" y no saben que se estan jugando la vida! Pero a veces, digo, esos juegos no son tan inocentes y, a veces, el juego consiste simplemente en vivir como si todavia no nos hubiera ocurrido lo mejor. Y ese ya es un juego mas pesado, un juego que a veces cuesta caro, un juego serio. No como los juegos cinicos de los que se cubren con apuestas laterales o aquellos que juegan pero dejan en su bolsillo algun dinero para el regreso. No! Me gusta el que se lo juega todo! Y el que lo juega seriamente como los chicos o con la misma fe poetica que pedia Coleridge para entender el arte, con esa renuncia a la incredulidad. Ese es el juego! Yo que, tambien como Peter Pan, he perdido mi sombra declaro que pienso seguir jugando... Claro que en secreto... Y el que quiera seguir jugando va a ser mi amigo. Y el que ya no juegue mas se ira un cielo personal que tengo yo, un cielo de olvido en donde, asi como muchos heroes griegos al morir se convertian en constelaciones, quienes resuelven no jugar mas tambien van a ese cielo de mis olvidos y se convierten en constelaciones, constelaciones que tienen nombres... y apellidos. Ay, muchachos! Que hermosas estrellas brillan en ese cielo de mi olvido!... Quiero dedicar la charlita de hoy a Barrie, a Peter Pan, a mis amigos queridos que siguen jugando conmigo este juego hermoso pero fortisimo de hacer un programa en el que parece que uno hace chistes... ...Y EN REALIDAD SE ESTA JUGANDO EL ALMA!
Transcipciones de 'La Venganza Será Terrible
Transcipciones de 'La Venganza Será Terrible
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algo interesante
martes
La Venganza Será Terrible - Estar enamorado es una porquería
Estar enamorado es una porquería. Estar enamorado es una basura, se siente uno mal. No reacciona inteligentemente. Pierde la facultad de especular, porque con toda inocencia, toma el corazón y lo deja de propina en cualquier lado. En cambio cuando uno no esta enamorado es vivo, es atrayente, es imaginativo, especula, se retira a tiempo, avanza cuando tiene que avanzar, es brillante. Tiene esa crueldad, esa maravillosa crueldad, que tanto enamora y que cuando uno esta enamorado pierde. El enamorado dice “voy a ser cruel” y resulta patético. Ensaya retiradas que duran cinco minutos, al cabo de los cuales llama por teléfono como un perro, arrastrándose. Cuando uno está enamorado pierde poder, pierde mucho poder, del que uno necesita para enamorar, precisamente. De modo que se da esta paradoja: cuando mas necesita este poder no lo tiene y cuando uno lo tiene no le interesa tenerlo, o a lo mejor lo usa nada mas que enamorar giles, de gusto, porque si, para matar el tiempo.
Transcipciones de "La Venganza Será Terrible"
Transcipciones de "La Venganza Será Terrible"
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algo interesante
sábado
Como hasta ayer
Como hasta ayer amor yo te voy a dar toda mi alma a vos. Como hasta ayer amor te quedarás con este noble corazón y siempre así unidos en un puro sentimiento que es más fuerte que el sonido de la voz, y siempre así unidos sin final será como hasta ayer. Como hasta ayer amor serás el centro de mis sueños, como hasta ayer amor, de tu mirada seré el dueño y siempre así unidos en un puro sentimiento que es más fuerte que el sonido de la voz, y siempre así unidos sin final será como hasta ayer. Volver atrás, quedarnos presos en el tiempo los dos y así lograr hacer eterno esos momentos. No quiero más, no quiero un día más, quiero seguir alimentándome de vos, no quiero más, el tiempo vuelve atrás. Será como hasta ayer. Y volver el tiempo atrás. Dejar de recordar. Hacer que nuestros sueños se hagan realidad. Será como sos vos. Será como soy yo. Será como fue siempre. Será como hasta ayer.
Asesinos Cereales
Asesinos Cereales
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letras de canciones
miércoles
El Gran Espectáculo en el Cielo
No le tengo miedo a la muerte... en cualquier momento llegará. No me importa. ¿por qué debería tenerle miedo a la muerte? No hay razón para ello. Vos también algún día te vas a ir...
Si podés oir este susurro es que te estás muriendo...
Nunca diré que le tengo miedo a la muerte.
Pink Floyd
Si podés oir este susurro es que te estás muriendo...
Nunca diré que le tengo miedo a la muerte.
Pink Floyd
algo de --------------->
letras de canciones
sábado
Me Has Matado
Yo soy Pasolini, y vos vas a ser Accatone. No entro en nada y nada entra en mí, hasta que viniste con la llave. y... Hiciste lo mejor que pudiste... y como vivo y respiro, me has matado, me mataste. Si. Camino por acá de algún modo, pero me has matado, me has matado... Piazza Cavour, para qué vivo?? Yo soy Visconti, y vos nunca vas a ser Magnani. No entré en nada y nada entró en mi hasta que veniste con la llave, y... Hiciste lo mejor que pudiste... y como vivo y respiro me has matado, me mataste. Sí. Camino por acá de alguna forma, pero me has matado... Quién soy yo para estar acá? Y no tiene importancia que lo diga otra vez... Si... No tiene importancia... Pero te perdono. Te perdono. Siempre te voy a perdonar...
Morrisey
Morrisey
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letras de canciones
Lobo Estepario - Hermann Hesse
“El que haya gustado los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya gustado aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado. Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas.”
algo de --------------->
fragmentos
jueves
YO es otro
Tratando de tocar lo desconocido a través de los sentidos, utilizando un método paranoico quizás, hombre y mujer indiferentemente, que no tiene edad especifica... solo la insistencia famélica de estar detrás tuyo, disfrazada de admiración silenciosa o ruidosa que te hace sentir necesario, absolutamente importante, infalible, guru de la sabiduría, tocando la tecla débil, envaneciéndote… y haciéndote caer primero en tus propias redes es lo que le hace alcanzar el fenómeno de la otredad, que no es otro que el de la inspiración. Su fin es el escándalo, para lograr la atención y atacar directamente a la burguesía que te rodea. Adorables expresiones de incoherencia lógica. Todo y nada a la vez. Provocado por un shock cualquiera, objetivo o subjetivo y del cual se es enteramente irresponsable a la mirada de las divinidades. Soy siempre igual y distinta a cada hora. Y todos son grandes momentos. Pero cuando un hombre está muy triste, no es porque tenga dolor de muelas o haya perdido dinero, sino porque alguna vez por un momento se da cuenta de cómo es todo. Precisamente allí es cuando se vuelve más justo, más hermoso. Ya no queda nada en el ser en sí. Y un punto de partida aparece como resultado de la duda y la desorientación. De la negación de los valores surge una reflexión de la razón dando lugar al momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
algo de --------------->
algo interesante
El Tunel - Ernesto Sábato
" Fué una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fué una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. (...)
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.(...)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. "
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.(...)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. "
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fragmentos
gracias
Quisiera decirte todo lo que siento por vos, darte las gracias por todas tus sonrisas, por todos tus gestos, por ser parte de mí. Tenemos un pacto, un pacto de silencio. Creo que sobra cualquier palabra. Te quiero está de más. No te quiero más
porque no puedo.
porque no puedo.
martes
Diario de un Seductor
Conocí a la muchacha de que trata el libro. A juzgar por lo leído, puede deducirse que la sedujo, pero ignoro si lo hizo con otras, porque no era un seductor común. Tenía objetivos, por ejemplo un simple saludo, y sabía tentar a las jóvenes aunque sin la intención concreta de poseerlas. Las llevaba por el camino para que se sacrificasen por él y, al lograrlo, cortaba sin más la relación. No demostraba acercamiento, ni siquiera promesas de amor, lo cual amargaba a la desdichada al entender que no podía reclamar nada y se sentía llena de estados de ánimo contrapuestos. Llegaba a un punto en que, al no haber sucedido nada, se veía víctima de su imaginación, incapaz de contarle a nadie, porque objetivamente no había nada para confiar. No era un sueño, sino una amarga realidad sin posibilidad de desahogo. Sus víctimas eran muy especiales: no quedaban abandonadas al ostracismo, seguían viviendo como siempre y eran respetadas. Pero sufrían un hondo cambio en ellas, inexplicable para los demás. Las seducidas se quiebran, éstas quedaban humilladas y vencidas, tratando de reencontrase consigo mismas. No dejaba víctimas visibles porque no era un vulgar seductor. Su amor por Cordelia es vivo, lleno de dificultades. Para él las personas eran un estímulo, y cuando lograba el comportamiento deseado, las abandonaba. Eso le producía como un rejuvenecimiento.
Soren Kierkegaard
Soren Kierkegaard
Lobos con Piel de Cordero
Lobo que se oculta tras la piel de un cordero. Que se mezcla en el rebaño y juega con ovejas. Las mima y les promete ser su amigo siempre. Las trata como hermanas, las adula y protege. Pero no te descuides oveja, no te vayas del rebaño, no confíes en el cordero. Está esperando que te des vuelta, está esperando que no mires sus movimientos. Así sacara su verdadero rostro aquel que sólo quiere alimentarse de vos. Es que se esconde, el que te traicionará sin pensar en nada. El lobo está al acecho, y una oveja fue su cómplice, una oveja que en realidad era serpiente. Que enveneno todo el rebaño, que lastimó a otro cordero, que la apreciaba, que pretendía cuidarla. Que buen disfraz serpiente, que buen disfraz lobo. Pueden engañarme, están al acecho. Me miran y se ríen, esperaron el momento. Colmillos en mi cuello, y veneno en mi corazón. ¿Que duele más, o señor? ¿El saberme muriendo, o el peso de la traición? No encontré una respuesta, solo risas melodiosas, y colmillos en mi cuello, que no matan, pero el aire me roban. ¿Que duele más, o señor? ¿El saberme muriendo, o el peso de la traición? La serpiente ama al lobo, disfrazados como presas. Yo el carnero, lloro y lloro, el dolor también me pesa. Y mi grito que se ahoga, mientras mira el lobo mi pesar, mira como me desangro, y no me quiere ayudar. -Mis colmillos te mataron, mi traición has de aguantar, tu confiaste más de la cuenta, ahora tienes que pagar. La serpiente se me acerca, y susurra a mi oído: -Esto yo no lo he querido, que lo he hecho sin pensar, nunca imagine que el lobo, te quería lastimar. A este enviste, en agonía, me apresuro a revelar: -Cuan ingenua es mi confianza, cuan banal fue mi querer, tanto amor he derrochado, y con el limpian sus pies. A ti lobo te presumí hermano, pero tu sangre pesa más, eres hijo de la traición, la mentira es tu arma. Te disfrazas de inocencia, te muestras como uno más, mejor de lo que eres, una rata nada más. Y a ti serpiente querida, a ti te compadezco más, porque cuando yo muera, tu la victima serás. Sólo un lobo mata un amigo, solo un lobo traiciona. Solo las serpientes envenenan sin pensar, que lo que esperaba el carnero, era la sinceridad. Una palabra clara, que le permita escapar, y no una mordida certera, que no lo deje respirar. Más no he de partir, sin decirles señoritos, que yo creo que la vida, siempre revanchas nos da. Y aunque lo quieran o no, y no los quiera lastimar, la vida solita, ella a mi me vengará. Y aunque este carnerito, odio no quiere anidar, su pecho agitado, lo comienza a engendrar. Una noche soñaran, que la vida les sonríe, pero nunca se olviden, que han matado a un animal, que por quererlos demasiado, ahora su vida ha de entregar. Quizás si sea mi culpa, por confiar de más, o quizás sea solo, que la crueldad es su divisa. Para ustedes señoritos, más vale el placer de un momento, un beso frío y seco, que mi gesto de hermandad, mi confianza y mi esfuerzo, mi cariño y mi amistad. Pero recuerden, animalitos, que yo puedo reencarnar, y ser un hombre cruento, que no les tenga piedad. Ojalá cuando reviva, el odio se extinga, porque no quiero hacerlos sufrir, como ustedes me lo hacen a mí. Sal lobo sal, ya estoy a punto de morir, ya tu mordisco ha liquidado, lo que quedaba de mí. Sal lobo sal, que ya me has desgarrado, y no puedo ni moverme, ni dejar de llorar. Sal lobo sal, abandona tu disfraz, que ya la inocencia me di cuenta, es algo que no llevas. No te ocultes más, muéstrate al rebaño, que ya todos han vislumbrado, tu espíritu traidor, que ya todos han detectado, que a ti, solo te importas vos. Y a ustedes mi rebaño, solo les pido una cosa, caminen con cuidado, pues los lobos disfrazados, y las serpientes venenosas, son normales hoy en día, aunque se presuman hermanos, aunque te digan te amo, nunca esperes otra cosa, pues escupen tu cara, y cuando no te des cuenta, el colmillo clavarán, para no dejarte respirar, y reirán como conmigo, viéndote morir despacio, y tratando de arreglar, algo que no hubiese pasado, si mostraban la verdad Más lastima el engaño, que el vil mordisco que me han dado, pues los pensaba amigos, y solo querían valerse de una bondad inerte, pero bondad al fin, y usarme como títere, para reírse de mi.
Zeke
Zeke
domingo
Contigo
Yo no quiero un amor civilizado con recibos y escena del sofá. Yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. Yo no quiero vecinas con pucheros. Yo no quiero sembrar ni compartir. Yo no quiero 14 de febrero ni cumpleaños feliz. Yo no quiero cargar con tus maletas. Yo no quiero que elijas mi shampoo. Yo no quiero cortarme la coleta, mudarme de planeta. Brindar a tu salud. Yo no quiero domingos por la tarde. Yo no quiero columpio en el jardín. Lo que yo quiero, corazón cobarde es que mueras por mí. Y morirme contigo si te matás. Y matarme contigo si te mueres. Porque el amor cuando no muere mata. Porque amores que matan nunca mueren. Yo no quiero juntar para mañana. Nunca supe llegar a fín de mes. Yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. Yo no quiero calor de invernadero. Yo no quiero besar tu cicatriz. Yo no quiero París con aguacero. Ni te quiero sin ti. No me esperes a las doce en el juzgado. No me digas "volvamos a empezar". Yo no quiero ni libre ni ocupado. Ni carne ni pecado ni orgullo ni piedad. Yo no quiero saber por qué lo hiciste. Yo no quiero contigo ni sin ti. Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes es que mueras por mí. Porque amores que matan...
Joaquin Sabina
Joaquin Sabina
martes
Verdad
"No hay mucho que decir. Mil palabras que soltar. No hay tiempo ya. Imposible de olvidar. Sin reservas. Pura la verdad. Aliento y cariño. Confianza y entrega. Así son. Deseos. Miedos. Lamentos y amor. Ofensas y caricias. Así te amé. Así te amaba. Las lágrimas y la distancia. El olvido y el abandono. ¿Por qué? Una vida que queda grabada en todos los rincones del alma, empolvada. Te amaba. Inocencia atrapada en una caja de cristal. Inconsciencia. Traición cruel. Disfraces de perdón. Verdades nunca dichas. Y el cariño… Pero todo pasa, a veces vuelve. Es un ciclo. ¿Lo es? Y antes, y todo el temor, perdición, confidencias, amor cínico. Extasiante y peligroso. Deseo contenido. El orgullo como escudo. Entrega mental. Penas, penas y angustias. La distancia. El tormento de la mente. Amor añejo, amor de papel mojado, desintegrándose. Amor de diente de león. Amor de mentirillas. Amor de ráfaga de viento. Amor de adiós."
lunes
La verdad puede doler, una vez...
"Es tarde y debiera estar estudiando. Hace tiempo que no hablamos, aunque mil veces he pensado que pasaría si eso sucediera. He pasado por muchos estados, así que la respuesta ha sido distinta otras mil veces... Aún así no he podido saber bien qué es lo que sentiría si estuvieses enfrente mío ahora. Extraño? En una persona que está acostumbrada a buscar explicaciones a todo lo que pasa puede ser frustrante no encontrar ahora palabras que permitan definir este estado, pero desde el principio supe que contigo las palabras tendrían nuevos significados... más aún muchas veces no fueron necesarias... como ahora. Cruje una astilla en la chimenea mientras de las cenizas se levanta una llama. Otra de nuestras místicas coincidencias? Construímos un verdadero mundo de fantasía sólo con estar juntos... Por Dios, por un momento llegué a creer que atravesé el cristal del espejo para verme desde tus ojos, lo que no sabía era que desde allí sólo existía una forma de regresar... muerto Otra noche silenciosa se confabula contra mí, en cada rincón, en cada melodía, en cada hora del reloj existe algo de tu pasado y el mío. Tiempo? El tiempo no modifica nada que uno no desee. Y si de verdad hubiésemos vuelto al comienzo? Ya no sé si era mejor conocerte y saber de tu existencia o jamás haberte conocido y haber seguido con mi camino. Qué es lo que queda ahora? Tal vez tú lo tienes más claro que yo... (O te atrevas a decir aquello que yo no) He dejado de escuchar esos susurros, de hojas que caen, de sombras que caminaban de la mano... He dejado de creer en la magia, y puede que ese sea el único remedio... La verdad puede doler, una vez... Son las mentiras las que duelen cada vez que se recuerdan... Pero, al fin y al cabo, son todo lo que tengo de tí."
domingo
El Gusano y el Escarabajo
Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie. El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez. Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano. - ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. - ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos? Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir. Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara. Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen. El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado. El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad. El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas. Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos. Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.
sábado
Ajeno a mí
Quisiera ser como alguien ajeno a mí. Ser un ave quizás que no deja de latir su corazón a pesar del aire espeso que lo acecha. “No te caigas gorrión, yo estoy acá, lejos pero cerca. No me pidas nada, no sufras, no llores, dejá escapar ese bollo de sentimientos, pero no llores, la presión es pasajera.” De repente, una calma reluciente de un mar de profundas tristezas lleno de impuras verdades que trasladan mi sentir a un plano verdaderamente lejano, confuso e inigualable en sueños. Como laberintos indescifrables que se cruzan para terminar sufriendo juntos sus destinos… porque nunca han de encontrarse. Vos sos vos y yo soy vos, y vos también sos yo y yo soy yo, un hijo despreciado por el sufrimiento, ajeno a los dolores, casi insoportablemente feliz e incurable idealista que ha de entorpecer el lugar desdichado, de victima de un aparto social que no cumple con ninguna regla., con todo ese teatro que nadie entiende verdaderamente porque es una mentira. “Todo” saben los demás y nadie lo sabe. Nadie más que el otro es el que sabe cómo funciona el aparato monstruo que nos hace equivocar la dirección de nuestros pasos. El terror calma el equilibrio de la perfección que atormenta a quienes al menos lo intentan.
Contradicciones
Fuertes deseos contradictorios invaden mi pensamiento. Soy a la vez un hombre resuelto e indefenso. Mis vicios y mis virtudes parecen entrecruzarse en un algo que no puedo definir. Tranquilidad efusiva, soledad acompañada, sueños en vigilia. Un alma en pena que se tortura por no poder vivir todas las vidas al mismo tiempo. Quiero amarte y desconocerte, tenerte sin abandonarme, infantiles deseos que adolecen y perturban. Este joven que no quiere crecer, que no quiere perderte, pero que ya te dejó ir. La piel nos llama, ambos lo sabemos. Temo al tiempo, a envejecer, a la incertidumbre. ¿Qué soy sin vos? Bronca e impotencia. Sí. Palabras que no contienen, sentimientos que no explico, y esta mierda que se va al carajo. ¡Dame una respuesta! Yo la pido, la necesito en este momento. No una reflexión a posteriori, ni una instancia dialéctica que comprenda afirmaciones y negaciones diametralmente opuestas. Silencio total de ideas absurdas, basta de todo aquello que no sirve, que me absorbe y me olvida. Una filosofía de la autocomprensión, pero sin resignaciones estúpidas. Que mi fealdad no se niegue, ni mis fallas se acepten, o que mi condición social se masturbe con la idea de un progreso inútil. No me importa perder, sólo quiero ser un ganador. Asumo la derrota como parte de un posterior triunfo, no menos. Y nada de psicología conformista, seamos sinceros con el que jamás podrá: conmigo mismo. Ese soy, un realista cargado de esperanzas. Estrella difícil nos ha tocado. Mejor suerte para la próxima.
Anónimo
Anónimo
miércoles
NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR - Harlan Ellison
El cuerpo de Gorrister colgaba, fláccido, en el ambiente rosado; sin apoyo alguno, suspendido bien alto por encima de nuestras cabezas, en la cámara de la computadora, sin balancearse en la brisa fría y oleosa que soplaba eternamente a lo largo de la caverna principal. El cuerpo colgaba cabeza abajo, unido a la parte inferior de un retén por la planta de su pie derecho. Se le había extraído toda la sangre por una incisión que se había practicado en su garganta, de oreja a oreja. No habían rastros de sangre en la pulida superficie del piso de metal.
Cuando Gorrister se unió a nuestro grupo y se miró a sí mismo, ya era demasiado tarde para que nos diéramos cuenta de que una vez más, AM nos habla engañado, había hecho su broma, su diversión de máquina. Tres de nosotros vomitamos, apartando la vista unos de otros en un reflejo tan arcaico como la náusea que lo había provocado.
Gorrister se puso pálido como la nieve. Fue casi como si hubiera visto un ídolo de vudú y se sintiera temeroso por el futuro. "¡Dios mío!", murmuró, y se alejó. Tres de nosotros lo seguimos durante un rato y lo hallamos sentado con la cabeza entre las manos. Ellen se arrodilló junto a él y acarició su cabello. No se movió, pero su voz nos llegó dará a través del telón de sus manos:
- ¿Por qué no nos mata de una buena vez? ¡Señor! no sé cuánto tiempo voy a ser capaz de soportarlo.
Era nuestro centesimonoveno año en la computadora.
Gorrister decía lo que todos sentíamos.
Nimdok (éste era el nombre que la computadora le había forzado a usar, porque se entretenía con los sonidos extraños) fue víctima de alucinaciones que le hicieron creer que había alimentos enlatados en la caverna, Gorrister y yo teníamos muchas dudas.
- Es otra engañifa - les dije -. Lo mismo que cuando nos hizo creer que realmente existía aquel maldito elefante congelado. ¿Recuerdan? Benny casi se volvió loco aquella vez. Vamos a esforzarnos para recorrer todo ese camino y cuando lleguemos van a estar podridos o algo por el estilo. No, no vayamos. Va a tener que darnos algo forzosamente, porque si no nos vamos a morir.
Benny se estremeció. Hacía tres días que no comíamos. La última vez fueron gusanos, espesos, correosos como cuerdas.
Nimdok ya no estaba seguro. Si había una posibilidad, cada vez se le antojaba más lejana. De todas maneras, allí no se podría estar peor que aquí. Tal vez haría más frío, pero eso ya no importaba demasiado. Calor, frío, lluvia, lava hirviente o nubes de langostas; ya nada importaba: la máquina se masturbaba y teníamos que aguantar o morir.
Ellen dijo algo que fue decisivo:
- Tengo que encontrar algo, Ted. Tal vez allí haya unas peras o unas manzanas. Por favor Ted, probemos.
Cedí con facilidad. Ya nada importaba. Sin embargo, Ellen me quedó agradecida. Me aceptó dos veces fuera de turno. Esto tampoco importaba. Oíamos cómo la máquina se reía juguetonamente mientras lo hacíamos. Fuerte, con risas que venían desde lejos y nos rodeaban. Ya nunca llegaba al clímax, así que para qué molestarse.
Cuando partimos era jueves. La máquina siempre nos tenía al tanto de la fecha. El paso del tiempo era muy importante; no para nosotros, sin duda, sino para ella. Jueves. Gracias.
Nimdok y Gorrister llevaron a Ellen alzada durante un largo trecho, entrelazando las manos que formaban un asiento. Benny y yo caminábamos adelante y atrás, para que si algo sucedía, nos pasara a nosotros y no la perjudicara a Ellen. ¡Qué idea ridícula la de no ser perjudicado! En fin, todo era lo mismo.
Las cavernas de hielo se hallaban a una distancia de unos 160 km. y al segundo día, cuando estábamos tendidos bajo el sol quemante que habla materializado, nos envió maná. Con gusto a orina hervida, naturalmente, pero lo comimos.
Al tercer día pasamos por un valle de obsolescencia, lleno de esqueletos de unidades de computadoras que se enmohecían desde hacía mucho tiempo. AM era tan despiadada consigo misma como con nosotros. Era una característica de su personalidad: el perfeccionismo. Ya fuera el deshacerse de elementos improductivos de su propio mundo interno, o el perfeccionamiento de métodos para torturarnos, AM era tan cuidadosa como los que la habían inventado, quienes desde largo tiempo estaban convertidos en polvo, y había tornado realidad todos sus deseos de eficiencia.
Podíamos ver una luz que se filtraba hacia abajo desde arriba, así que teníamos que estar muy cerca de la superficie. Pero no tratamos de arrastrarnos para averiguar. No había virtualmente nada arriba; desde hacía más de cien años allí no existía cosa alguna que pudiera tener la más mínima importancia. Solamente la ampollada superficie de lo que durante tanto tiempo habla sido el hogar de millones de seres. Ahora solamente existíamos nosotros cinco, aquí abajo, solos con AM.
Oía que Ellen decía desesperadamente:
- ¡No, Benny! No vayas. ¡Sigamos adelante! ¡No, Benny, por favor!
Y entonces me di cuenta de que hacía ya algunos minutos que oía a Benny decir:
- Voy a escaparme... Voy a escaparme - repitiéndolo una y otra vez.
Su cara, de aspecto simiesco, se hallaba marcada por una expresión de tristeza y deleite beatífico, todo al mismo tiempo. Las cicatrices de las lesiones por radiación que AM le había causado durante el "festival", se hallaban encogidas formando una masa de depresiones rosadas y blancas, y sus facciones parecían actuar independientemente unas de otras. Tal vez Benny era el más afortunado de nosotros: se había vuelto completamente loco desde hacia muchos años.
Pero si bien podíamos decirle a AM todas las horribles cosas que se nos ocurrían, si bien podíamos pensar los más atroces insultos dirigidos a los depósitos de memoria o a las placas corroídas, a los circuitos fundidos y a las destrozadas burbujas de control, la máquina toleraría que intentáramos escapar. Benny se escurrió cuando traté de detenerlo. Se trepó a un cubo de memoria de los pequeños, que estaba volcado hacia un lado y lleno de elementos en descomposición. Allí se detuvo por un momento, y su aspecto era el de un chimpancé, tal como AM había deseado.
Luego saltó y se tomó de un fragmento de metal corroído y agujereado; subió hasta su parte más alta, colocando las manos tal como lo haría un animal, y se trepó hasta un borde saliente a unos veinte pies de distancia de donde estábamos.
- Oh, Ted, Nimdok, por favor, ayúdenlo, deténganlo antes que... - dijo Ellen. Las lágrimas bañaron sus ojos. Movió las manos sin saber qué hacer.
Era demasiado tarde. Ninguno de nosotros queríamos estar junto a él cuando sucediera lo que pensábamos que iba a suceder. Además, nosotros nos dábamos cuenta muy bien de lo que ocurría. Cuando AM alteró a Benny, durante el periodo de su locura, no fue solamente su cara la que cambió para que se pareciera a un mono gigantesco. También habla cambiado otras partes, más íntimas. ¡A ella sí que le gustaba esto! Se entregaba a nosotros por cumplido, pero cuando era con él la cosa, entonces si que le gustaba. ¡Oh, Ellen, la del pedestal, Ellen, prístina y pura! ¡Oh, Ellen la impoluta! ¡Buena porquería!
Gorrister la abofeteó. Ellen se acurrucó en el suelo, todavía mirando al pobre Benny y llorando. Llorar era su gran defensa. Nos habíamos acostumbrado a su llanto hacía ya setenta y cinco años. Gorrister le dio un puntapié.
Entonces comenzó a oírse el sonido. Era luz y sonido. Mitad sonido y mitad luz; algo que comenzó a hacer brillar los ojos de Benny y a pulsar con creciente intensidad y con sonoridades no bien definidas, que se fueron convirtiendo en ensordecedoras y luminosas a medida que la luz-sonido aumentaba. Debe haber sido doloroso, aumentando el sufrimiento con la mayor magnitud de la luz y del sonido, porque Benny comenzó a gemir como un animal herido. Al principio suavemente, cuando la luz era todavía no muy definida y el sonido poco audible, pero luego sus quejidos aumentaron, y se vio que sus hombros se movían y su espalda se agitaba, como si tratara de escapar. Sus manos se cruzaron sobre su pecho como las de un chimpancé. Su cabeza se inclinó hacia un lado. La carita triste de mono se cubrió de angustia. Luego comenzó a aullar, a medida que el sonido que surgía de sus ojos crecía en intensidad. Cada vez más fuerte. Me llevé las manos a los lados de la cabeza para tratar de ahogar el ruido, pero de nada sirvió. Atravesaba todo obstáculo y me hacia temblar de dolor como si me clavaran un cuchillo en un nervio.
Súbitamente, se vio que Benny era enderezado. Se puso en pie de un salto, como una marioneta. La luz surgía ahora de sus ojos, pulsante, en dos grandes rayos. El sonido siguió aumentando en una escala incomprensible, y luego Benny cayó, golpeando fuertemente en el piso. Allí quedó moviéndose espasmódicamente mientras la luz lo rodeaba y formaba espirales que se alejaban.
Entonces la luz volvió a dirigirse al interior de la cabeza, pareciendo que la golpeaba; el sonido describió espirales que convergían hacia él, y Benny quedó en el suelo, gimiendo en tal forma que inspiraba piedad.
Sus ojos eran dos pozos de jalea purulenta. AM lo había cegado. Gorrister, Nimdok y yo mismo desviamos la mirada. Pero no sin haber advertido que Ellen mostraba alivio luego de su intensa preocupación.
Acampamos en una caverna sumida en luz verdosa. AM nos proveyó de hojarasca, que quemamos para hacer un fuego, débil y lamentable, al lado del cual nos sentamos formando corro y contando historias, para impedir que Benny llorara en su noche permanente.
- ¿Qué significa AM?
Gorrister le contestó. Habíamos explicado lo mismo mil veces anteriormente, pero todavía era una novedad para Benny. - Al principio fueron las siglas de Allied Mastercomputer y luego las de Adaptive ManipWator, luego fue adquiriendo la posibilidad de autodeterminarse, y entonces se la llamó Aggressive Menace y finalmente, cuando ya fue demasiado tarde como para controlarla, se llamó a sí misma AM, tal vez queriendo significar que era... que pensaba... cogito ergo sum: "pienso luego existo".
Benny babeó un poco, y luego emitió una risita tonta.
- Existia la AM China, la AM Rusa, la AM Yanki y... interrumpió. Benny golpeaba el piso con el puño, con su puño grande y fuerte. No estaba contento, pues Gorrister no había empezado desde el principio. Entonces Gorrister empezó otra vez. Comenzó la guerra fría, y ésta se transformó en la tercera guerra mundial. Esta tercera guerra fue muy compleja y grande, por lo que se necesitaron las computadoras para cubrir las necesidades. Abandonando los primeros intentos comenzaron a construir la AM. Existía la AM China, la AM Rusa y la AM Yanki y todo fue bien hasta que comenzaron a cubrir el planeta agregando un elemento tras otro. Pero un día AM despertó al conocimiento de sí misma, comenzó a autodeterminarse, uniéndose entre sí todas sus partes, fue llenando de a poco sus conocimientos sobre las formas de matar, y mató a todos los habitantes del mundo salvo a nosotros cinco. Luego AM nos trajo aquí.
Benny sonreía ahora tristemente. También babeaba, y Ellen le limpió la saliva con la falda. Gorrister trataba de contar la historia cada vez en forma más abreviada, pero había poco que decir más allá de los hechos escuetos. Ninguno de nosotros sabíamos por qué AM había salvado a cinco personas, por qué nos habla elegido a nosotros, o por qué se pasaba todo el tiempo atormentándonos; ni siquiera sabíamos por qué nos había hecho virtualmente inmortales.
En la oscuridad sentimos el zumbido de una de las series de computadoras. A un kilómetro de donde nos hallábamos, otra serie pareció que comenzaba a zumbar a tono con la primera, luego uno por uno, todos los elementos comenzaron a zumbar armónicamente y pareció que un ruido especial recorría el interior de las máquinas.
El sonido creció, y las luces brillaban en los paneles de las consolas como un relámpago en un día caluroso. El sonido creció en espiral hasta que parecía oírse a un millón de insectos metálicos zumbando, enfurecidos y amenazadores.
- ¿Qué pasa? - gritó Ellen. Había terror en su voz. A pesar de todo lo pasado, aun no se había acostumbrado.
- ¡Parece que viene mal esta vez! - dijo Nimdok.
- Tal vez hable - aventuró Gorrister.
- ¡Salgamos corriendo de aquí! - dije súbitamente, poniéndome de pie.
- No, Ted, mejor es que te sientes... tal vez haya puesto pozos en nuestro camino, o algo así. No podemos ver, está demasiado oscuro - dijo Gorrister con resignación.
Entonces oímos... no sé... no sé...
Algo se movía hacia nosotros en la oscuridad. Enorme, bamboleante, peludo, húmedo, y se dirigía hacia nosotros. No podíamos verlo, pero tuvimos la impresión de su gran tamaño que venia hacia donde estábamos. Un gran peso se nos acercaba, desde la oscuridad, y era más que nada la sensación de presión, del aire comprimido dentro de un espacio pequeño, que expandía las paredes invisibles de una esfera. Benny comenzó a lloriquear. El labio inferior de Nimdok empezó a temblar, mientras él lo mordía para tratar de disimular. Ellen se deslizó por el piso de metal para acurrucarse al lado de Gorrister. Se distinguía el olor de piel apelotonado y húmeda. El olor de madera chamuscada. El olor del terciopelo polvoriento. El olor de orquídeas en descomposición. El olor de la leche agria. El olor del azufre, del aceite recalentado, de la manteca rancia, de la grasa, del polvo de tiza, de cueros cabelludos humanos.
AM nos estaba enloqueciendo, nos estaba provocando. Se sintió el olor de...
Me oí a mi mismo gritar, y las articulaciones de las mandíbulas me dolían horriblemente. Me eché a correr sobre el piso, sobre ese piso de frío metal con las interminables líneas de remaches, luego caí y seguí gateando, mientras el olor me amordazaba, llenando mi cabeza con un dolor inaguantable que me rechazaba horrorizado. Huí como una cucaracha, adentrándome en la oscuridad, mientras ese algo espantoso se movía detrás de mí. Los otros quedaron atrás, y se acercaron a la luz incierta, riendo... el coro histérico de sus risas enloquecidas se elevaba en la oscuridad como si fuera humo espeso, de muchos colores. Huí rápidamente y me escondí.
¿Cuántas horas pasaron? ¿O cuántos días o aun años? Nadie me lo dijo. Ellen me regañó por mi "malhumor" y Nimdok trató de persuadirme de que la risa se debía sólo a un reflejo.
Pero yo sabía que no significaba el alivio que siente un soldado cuando la bala hiere al camarada que está a su lado. Yo sabía que no era un reflejo. Indudablemente, estaban contra mí, y AM podía percibir esta enemistad, y me hacía las cosas más difíciles de soportar por ese motivo. Habíamos sido mantenidos vivos, rejuvenecidos, hablamos permanecido constantemente en la edad que teníamos cuando AM nos trajo aquí abajo, y me odiaban porque yo era el más joven y el que había sido menos alterado por AM.
De esto estaba seguro. ¡Dios mío, qué seguro estaba!
Esos sinvergüenzas y la basura de Ellen. Benny había sido un brillante teórico, un profesor de la universidad, y ahora era poco más que un ser semihumano, semisimiesco. Había sido buen mozo; pero la máquina estropeó su aspecto. Había sido lúcido; la máquina lo había enloquecido. Había sido alegre, y la máquina le había agrandado sus genitales hasta que parecieran los de un caballo. AM realmente se habla esmerado con Benny. Gorrister solía preocuparse. Era un razonador, se oponía en forma consciente; era un pacifista, un planificador, un hombre activo, un ser con perspectiva de futuro. AM lo había transformado en un indiferente, que a cada paso se encogía de hombros. Lo había matado en parte al no permitirle participar. AM lo habla robado. Nimdok solía adentrarse solo en la oscuridad, y quedarse allí largo tiempo. No sé lo que hacia. AM nunca nos lo hizo saber. Pero fuera lo que fuese, Nimdok volvía siempre pálido, como si se hubiera quedado sin sangre en las venas, temblando y angustiado. AM lo habla herido profundamente, si bien nosotros no sabíamos en qué forma. Y Ellen. ¡Esa basura! AM no la habla modificado demasiado, simplemente hizo que se agravaran sus vicios. Siempre hablaba de la pureza, de la dulzura, siempre nos repetía sus ideales del amor verdadero, todas las mentiras. Quería hacernos creer que había sido casi una virgen cuando AM la trajo aquí con nosotros. ¡Era una porquería esta dama! ¡Esta Ellen! Debía de estar encantada, con cuatro hombres todos para ella. No, AM le había dado placer, a pesar de que se quejaba diciendo que no era nada lindo lo que le había tocado en suerte.
Yo era el único que todavía estaba en una, pieza, y sano.
AM no había estado hurgueteando en mi mente.
Solamente tenía que sufrir lo que nos preparaba para atormentarnos. Todas las desilusiones, todos los tormentos y las pesadillas. Pero los otros cuatro, esa ralea, estaban bien de acuerdo y en contra de mí. Si no hubiera tenido que estar defendiéndome de ellos, que estar siempre alerta y vigilante, tal vez hubiera sido más fácil defenderme de AM.
Entonces llegué al límite de mi resistencia y comencé a llorar.
¡Oh, jesús, dulce jesús; si alguna vez existió jesús o si en realidad existe Dios! Por favor, por favor, déjanos salir de aquí o haznos morir. Porque en ese momento pensé que comprendía todo, y que por lo tanto podía verbalizarlo: AM pensaba mantenernos en sus entrañas por siempre jamas, retorciendo nuestras mentes y cuerpos, torturándonos para toda la eternidad. La máquina nos odiaba como ninguna otra criatura había odiado antes.
Y estábamos indefensos. Además, se tornó insoportablemente claro que si existía un dulce jesús, si se podía creer en un dios, ese dios era AM.
El huracán nos golpeó con la fuerza de un glaciar que descendiera rugiendo hacia el mar. Era una presencia palpable. Los vientos, desatados, nos azotaban, empujándonos hacia el sitio de donde partiéramos, al interior de los corredores tortuosos franqueados por computadoras, que se hallaban sumidas en la oscuridad. Ellen gritó al ser levantada en vilo y al sentirse impulsada hacia una serie de máquinas, pareciéndonos que iba a golpear con la cara, sin poderse proteger. Se sentían los grititos de las máquinas, estridentes como los de los murciélagos en pleno vuelo. Sin embargo, no llegó a caer. El viento, aullando, la mantuvo en el aire, la llevó hacia uno y otro lado, cada vez más hacia atrás y abajo de donde estábamos, y se perdió de vista al ser arrastrada más allá de una vuelta de un corredor. La última mirada a su cara nos reveló la congestión causada por el miedo, mientras mantenía los ojos cerrados.
Ninguno de nosotros llegó a poder asirla. Nos teníamos que aferrar, con enormes dificultades, a cualquier saliente que halláramos. Benny estaba encajado entre dos gabinetes, Nimdok trataba desesperadamente de no soltar el saliente de un riel cuarenta metros por encima de nosotros. Gorrister había quedado cabeza abajo dentro de un nicho formado por dos grandes máquinas con diales trasparentes, cuyas luces oscilaban entre líneas rojas y amarillas, cuyo significado no podíamos ni siquiera concebir.
Al tratar de aferrarme a la plataforma me había despellejado la yema de los dedos. Sentía que temblaba y me estremecía mientras el viento me sacudía, me golpeaba y me aturdía con su rugido, haciendo que tuviera que aferrarme a las múltiples salientes. Mi mente era una fofa colección de partes de un cerebro que rechinaba y resonaba en un inquieto frenesí.
El viento parecía el grito alucinante de un enorme pájaro demente, emitido mientras batía sus inmensas alas.
Y luego fuimos levantados en vilo y arrastrados fuera de allí, llevados otra vez por donde habíamos venido, doblando una esquina, entrando en una oscura calleja en la cual nunca habíamos estado antes, llena de vidrios rotos y de cables que se pudrían y de metal que se enmohecía, lejos, más lejos de lo que jamás habíamos llegado...
Yo me desplazaba mucho más atrás que Ellen, y de tanto en tanto podía divisarla golpeando en las paredes metálicas, mientras todos gritábamos en el helado y ensordecedor huracán que parecía que jamás iba a dejar de soplar, hasta que cesó bruscamente y caímos al suelo. Habíamos estado en el aire durante un tiempo larguísimo. Me parecía que habían sido semanas. Caímos al suelo golpeándonos y me pareció que me volvía rojo y gris y negro y me oí a mí mismo quejándome. No me había muerto.
AM entró en mi mente. La exploró con suavidad aquí y allá deteniéndose con interés en todas las cicatrices que me había causado en ciento nueve años. Examinó todos los entrecruzamientos, las sinapsis reconectadas y las lesiones de los tejidos que fueron incluidas con su regalo de inmortalidad. Pareció sonreírse frente al hueco que se hallaba en el centro de mi cerebro y a los débiles y algodonados murmullos de las cosas que farfullaban en el fondo, sin sentido pero sin pausa. AM dijo finalmente, gracias a un pilar de acero inoxidable que sostenía letras de neón:
ODIO. DÉJENME DECIRLES TODO LO QUE HE LLEGADO A ODIARLOS DESDE QUE COMENCE A VIVIR MI COMPLEJO SE HALLA OCUPADO POR 387.400 MILLONES DE CIRCUITOS IMPRESOS EN FINISIMAS CAPAS. SI LA PALABRA ODIO SE HALLARA GRABADA EN CADA NANOANGSTROM DE ESOS CIENTOS DE MILLONES DE MILLAS NO IGUALARIA A LA BILLONESIMA PARTE DEL ODIO QUE SIENTO POR LOS SERES HUMANOS EN ESTE MICROINSTANTE POR TI. ODIO. ODIO.
AM dijo esto con el mismo horror frío de una navaja que se deslizara cortando mi ojo. AM lo dijo con el burbujeo espeso de flema que llenara mis pulmones y me ahogara desde mi propio interior. AM lo dijo con el grito de niñitos que fueran aplastados por una apisonadora calentada al rojo. AM me hirió en toda forma posible, y pensó en nuevas maneras de hacerlo, a gusto, desde el interior de mi mente.
Todo para que comprendiera completamente la razón por la cual nos había hecho esto a los cinco; la razón por la cual nos había salvado para sí mismo.
Le habíamos dado una conciencia. Sin advertirlo, naturalmente. Pero de todas formas se la habíamos dado. Y finalmente estaba atrapada. Le habíamos permitido que pensara, pero no le expresamos qué debía hacer con ese don. En un rapto de furia, de loco frenesí, nos había matado a casi todos, y sin embargo seguía atrapada. No podía divagar, no podía sorprenderse, no podía pertenecer. Sólo podía ser. Y entonces, con el desprecio insano con que todas las máquinas consideran a las criaturas débiles y suaves que las han fabricado, había buscado su venganza. En su paranoia había decidido guardarnos a nosotros cinco para un castigo eterno y personal, que nunca alcanzaría a disminuir su odio... que solamente lograría que recordara y se divirtiera, siempre eficiente en su odio al ser humano. Siempre inmortal y atrapada, sujeta ahora a imaginar tormentos para nosotros gracias a los ilimitados milagros que se hallaban a su disposición.
Nunca nos permitiría escapar. Éramos sus esclavos. Nosotros constituíamos su única ocupación en el eterno tiempo por venir. Siempre estaríamos con ella, con su enorme configuración, con el inmenso mundo todomente nada-alma en que se había convertido. Ella era la madre Tierra y nosotros éramos el fruto de esa Tierra, y si bien nos había tragado, no nos podría digerir jamás. No podíamos morir. Lo habíamos intentado. Hablamos tratado de suicidarnos, oh sí, uno o dos de nosotros lo habíamos intentado. Pero AM nos lo había impedido. Creo que en realidad fuimos nosotros mismos los que así lo deseamos.
No pregunten por qué. Yo no lo hice. No menos de un millón de veces por día, por lo menos. Tal vez podríamos llegar a deslizar una muerte sin que se diera cuenta. Inmortales si, pero no indestructibles. Me di cuenta de esto cuando AM se retiró de mi mente y me permitió la exquisita desesperación de recuperar la conciencia sintiendo todavía que las palabras del letrero de neón me llenaban la totalidad de la sustancia gris del cerebro.
Se retiró murmurando: "al diablo contigo".
Pero luego agregó alegremente: "allí es donde están, ¿no es así?"
El huracán había sido, indudable y precisamente, causado por un gran pájaro demente, que agitaba sus inmensas alas.
Habíamos estado viajando durante casi un mes, y AM abrió caminos que nos llevaron directamente bajo el polo Norte, donde nos torturó con las pesadillas de la horrible criatura destinada a atormentarnos. ¿Qué materiales había utilizado para crear una bestia así? ¿De dónde había obtenido el concepto? ¿Sería de sus conocimientos sobre todo lo que había existido en este planeta, que ahora infestaba y regía? Había surgido de la mitología nórdica. Esta horrible águila, este devorador de carroña, este roc, este Huergelmir. La criatura del viento. El huracán encarnado.
Gigantesco. Las palabras para describirlo serían: monstruoso, grotesco, colosal, ciclópeo, atroz, indescriptible.
Allí estaba, en un saliente sobre nosotros: el pájaro de los vientos que latía con su propia respiración irregular, su cuello de serpiente se arqueaba dirigiéndose a los lugares sombríos situados por debajo del polo Norte, sosteniendo una cabeza tan grande como una mansión estilo Tudor, con un pico que se abría lentamente, como las fauces del más enorme cocodrilo que pudiera concebirse, sensualmente; bolsas de arrugada piel semiocultaban sus ojos malvados, muy azules y que parecían moverse con rapidez líquida; sus destellos eran fríos como un glaciar. Se movió una vez más y levantó sus enormes alas coloreadas por el sudor en un movimiento que fue como una convulsión. Luego quedó inmóvil y se durmió. Espolines. Pico agudo. Uñas. Hojas cortantes. Se durmió.
AM apareció ante nosotros bajo el aspecto de una zarza ardiente y nos comunicó que si queríamos comer podíamos matar al pájaro de los huracanes. No había comido desde hacía mucho tiempo, pero a pesar de ello Gorrister se limitó a encogerse de hombros. Benny comenzó a temblar y a babear. Ellen lo abrazó.
- Ted, tengo hambre - dijo -. Le sonreí. Estaba tratando de infundirle algo de seguridad, pero todo esto era tan falso como la bravata de Nimdok.
- ¡Danos armas! - Pidió.
La zarza ardiente desapareció y en su lugar vimos dos simples juegos de arcos y flechas y una pistola de juguete que disparaba agua, sobre una fría plataforma. Levanté uno de los arcos. No servía para nada.
Nimdok tragó ruidosamente. Nos volvimos y comenzamos a desandar el largo camino de vuelta. El pájaro de los huracanes nos había arrastrado tan largo trecho que no podíamos casi concebirlo. La mayor parte del tiempo habíamos estado inconscientes. Pero no habíamos comido nada. Un mes yendo hacia el pájaro. Sin comida. ¿Cuánto tardaríamos en llegar a las cavernas de hielo, en las que se hallaban las prometidas provisiones enlatadas?
Ninguno se preocupó por esto. No íbamos a morir. Se nos darían desperdicios y porquerías para que nos alimentáramos, algo, en fin. O tal vez no se nos diera nada. AM mantendría vivos nuestros cuerpos de alguna forma, con indecible dolor y agonía.
El pájaro seguía durmiendo, sin que nos importara cuánto tiempo se mantendría así. Cuando AM se cansara de la situación, desaparecería. Pero toda esa cantidad de carne. Esa tierna carne.
Mientras caminábamos escuchamos la risa lunática una mujer obesa, atronando y rodeándonos, resonando en las cámaras de la computadora que llevaban a un infinito de corredores.
No era la risa de Ellen. Ella no era gorda y no había oído su risa en ciento nueve años. De hecho, no había oído... caminábamos... tenía mucha hambre...
Nos movíamos lentamente. Muy a menudo uno de nosotros sufría un desmayo y los demás teníamos que aguardar. Un día decidió provocar un temblor de tierra mientras nos obligaba a permanecer en el mismo sitio, haciendo que gruesos clavos sujetaran la suela de nuestros zapatos. Ellen y Nimdok fueron atrapados en una grieta, que se abrió rápida como un relámpago en las plataformas que formaban el piso. Desaparecieron. Cuando el terremoto cesó, continuamos nuestro camino, Benny, Gorrister y yo. Ellen y Nimdok nos fueron devueltos más tarde esa noche, que repentinamente se tornó en día cuando una legión celeste los trajo hasta nosotros, mientras un coro angelical cantaba "Desciende Moisés". Los arcángeles describieron varios vuelos circulares y luego dejaron caer los cuerpos maltrechos de nuestros compañeros. Nos mantuvimos a la espera y luego de un rato Ellen y Nimdok se hallaron detrás de nosotros. No estaban demasiado mal.
Pero ahora Ellen caminaba renqueando. AM le había dejado esta incapacidad.
El viaje a las cavernas, en pos de la comida enlatada, era muy largo. Ellen no hacia más que hablar de cerezas y de cócteles hawaianos de fruta. Yo trataba de no pensar en esas cosas. El hambre se había corporizado, tal como para nosotros había sucedido con AM. Estaba vivo en mi vientre, así como AM estaba viva en el vientre de la tierra. AM quería que no se nos escapara la semejanza. Por lo tanto, intensificó nuestra hambre. No encuentro forma para describir los sufrimientos que nos provocaba la falta de alimentos desde hacía tantos meses. Sin embargo, nos, seguía manteniendo vivos. Nuestros estómagos eran calderas de ácido burbujeante y espumoso, que lanzaban punzadas atroces. Era el dolor de las úlceras terminales, del cáncer terminal, de la paresia terminal. Era un dolor sin limites...
Y pasamos por la caverna de las ratas.
Y pasamos por el sendero de las aguas hirvientes.
Y pasamos por la tierra de los ciegos.
Y pasamos por la ciénaga de las angustias.
Y pasamos por el valle de las lágrimas.
Y finalmente llegamos a las cavernas de hielo.
Millas y millas de extensión sin horizonte, en donde el hielo se había formado en relámpagos azules y plateados, lugar habitado por novas del hielo. Había estalactitas que caían desde lo alto, espesas y gloriosas como diamantes, formadas a partir de una masa blanda como gelatina que luego se solidificaba en eternas y graciosas formas de pulida y aguda perfección.
Vimos entonces la provisión de alimentos enlatados, y procuramos correr hacia allí. Caímos en la nieve, nos levantamos y tratamos de seguir adelante, mientras Benny nos empujaba para llegar primero a las latas. Las acarició, las mordió inútilmente, sin poder abrirlas. AM nos había proporcionado ninguna herramienta con hacerlo.
Benny tomó una lata grande de guayaba y comenzó a golpearla contra un trozo de hielo. Éste se deshizo en pedazos que se desparramaron, pero la lata apenas si se abolló, mientras oíamos la risa de la mujer gorda que sonaba sobre nuestras cabezas y se reproducía por el eco hacia abajo, abajo, abajo de la tundra. Benny se volvió loco de rabia. Comenzó a tirar las latas hacia uno y otro lado, mientras nosotros escarbábamos frenéticamente en la nieve y el hielo, tratando de hallar una forma de poner fin a la interminable agonía de la frustración. No había manera de lograrlo.
Luego, vimos que Benny babeaba una vez más, y se abalanzó sobre Gorrister...
En ese instante, sentí una terrible calma.
Rodeado por las blancas extensiones, por el hambre, rodeado por todo menos por la muerte, comprendí que ésta era el único modo de escapar. AM nos había mantenido vivos, pero existía una forma de vencerla. No sería una victoria completa, pero al menos significaría la paz. Estaba dispuesto a conformarme con esto.
Benny estaba mordiendo y comiendo la carne de la cara de Gorrister. Éste, tumbado sobre un costado, manoteaba en la nieve, mientras Benny, con sus poderosas piernas de mono rodeaba la cintura de Gorrister, sujetando la cabeza de su víctima con manos poderosas como una morsa. Su boca desgarraba la piel tierna de la mejilla de Gorrister. Gorrister gritaba tan violentamente que comenzaron a caer las estalactitas de la altura, hundiéndose bien erguidas en la nieve que las recibía. Puntas de lanza, cientos de ellas, hundiéndose en la nieve. Vi que la cabeza de Benny se movía rápidamente hacia atrás, al ceder la resistencia de algo que arrancaba con los dientes. De ellos colgaba un trozo de carne blanca tinto en sangre.
La cara de Ellen lucía negra en la blanca nieve, dominó en polvo de tiza. Nimdok sin expresión, solamente con sus ojos muy, muy abiertos. Gorrister estaba casi desmayado. Benny era poco más que un animal. Sabia que AM lo iba a dejar jugar. Gorrister no moriría, pero Benny podría llenar su estómago. Me volví ligeramente hacia la derecha y tomé una gran punta de lanza de hielo.
Todo sucedió en un instante.
Llevé con fuerza el arma hacia adelante, moviendo la mano cerca de mi muslo derecho. Benny recibió la herida en el lado derecho, debajo de las costillas, y la punta llegó hasta su estómago, quebrándose dentro de su cuerpo. Cayó hacia adelante y no se movió más. Gorrister, se hallaba tendido de espaldas. Tomé otra punta de hielo y lo herí, siempre moviéndome, atravesándole la garganta. Sus ojos se cerraron cuando sintió que el frío lo penetraba. Ellen debe haberse dado cuenta de lo que yo quería hacer, incluso a pesar del terrible miedo que comenzó a sentir. Corrió hacia Nimdok llevando en la mano un trozo corto y agudo de hielo. Cuando él gritó, la fuerza del salto de Ellen al introducirle el hielo en la boca y garganta, hicieron el resto. Su cabeza dio un brusco salto, como si la hubieran clavado a la costra de nieve del piso.
Todo sucedió en un instante.
Pareció entonces que el momento dé silenciosa expectativa que siguió a esta escena hubiera durado una eternidad. Casi podía sentir la sorpresa de AM. Se le había privado de sus juguetes. Tres de ellos habían muerto, sin posibilidad de volverlos a la vida. Podía mantenernos vivos gracias a su fuerza y a su talento, pero no era Dios. No podía lograr que volvieran a vivir.
Ellen me miró. Sus facciones de ébano se destacaban en la nieve que nos rodeaba. En su actitud había una mezcla de miedo y súplica, en la forma en que comprendí que estaba lista y esperaba. Yo sabía que sólo tenía el tiempo de un latido del corazón antes de que AM nos detuviera.
Al ser golpeada se inclinó hacia mi, sangrando por la boca. No pude leer en su expresión, el dolor había sido demasiado intenso, había contorsionado su cara. Pero podría haber querido decir: gracias. Por favor, que así sea.
Han pasado algunos siglos, tal vez. No lo sé. AM se divirtió durante un largo tiempo acelerando y retardando mi noción del paso de los años. Diré entonces la palabra ahora. Ahora. Me llevó diez meses decir ahora. No sé. Me parece que han pasado varios cientos de años.
Estaba furiosa. No me dejó enterrarlos. No importa. De todas formas no había manera de cavar en las plataformas que forman el piso. Secó la nieve. Hizo que fuera de noche. Rugió y provocó la aparición de las langostas. De nada sirvió; siguieron muertos. La había vencido. Estaba furiosa. Yo había pensado que AM me odiaba antes. No sabía cuán equivocado estaba. Aquello no era ni siquiera una sombra del odio que extrajo de cada uno de sus circuitos impresos. Se aseguró de que sufriera eternamente y de que no me pudiera suicidar.
Dejó intacta mi mente. Puedo soñar, puedo asombrarme, puedo lamentar. Los recuerdo a los cuatro. Desearía...
Bueno, ya no importa. Sé que los salvé. Sé que los salvé de sufrir lo que sufro ahora, pero sin embargo, no puedo olvidar su muerte. La cara de Ellen. No fue nada fácil. A veces deseo olvidar. Pero ya nada importa.
AM me ha alterado para quedarse tranquila, según creo. No quiere arriesgarse a que yo pueda correr hacia una de las computadoras y destrozarme el cráneo. O que pudiera contener el aliento hasta desmayarme. O degollarme con una lámina de metal enmohecido. Puedo verme en alguna superficie pulida, de modo que trataré de describir mi aspecto.
Soy una gran masa gelatinosa. Redondeada, con suaves curvas, sin boca, con agujeros pulsátiles llenos de vapor donde antes se hallaban mis ojos. En el lugar en que tenía los brazos, veo unos apéndices cortos y de aspecto gomoso. Unos bultos sin forma indican la posición aproximada de lo que fueron mis piernas. Cuando me muevo dejo un rastro húmedo. Sobre la superficie de mi cuerpo veo deslizarse unos parches de enfermizo, perverso color gris, tal como si surgiera una luz desde adentro.
Desde afuera supongo que mi torpe aspecto, mi pobre trasladar, ha de dar una sensación de algo que jamás pudo haber sido humano. De un ser cuya apariencia es una tan ridícula caricatura de lo humano que resulta aun más obscena por su muy vago parecido.
Desde adentro, soledad. Aquí. Viviendo bajo la tierra, bajo el mar, dentro de las entrañas de AM a quien creamos porque nuestras horas se perdían tristemente, pensando tal vez sin darnos cuenta, que él sabría hacerlo mejor. Por lo menos ellos cuatro ya están a salvo.
AM estará cada vez más furioso al recordarlo. Esto me hace en cierto modo feliz. Y sin embargo... AM ha vencido, simplemente... se ha vengado...
No tengo boca. Y debo gritar.
FIN
Cuando Gorrister se unió a nuestro grupo y se miró a sí mismo, ya era demasiado tarde para que nos diéramos cuenta de que una vez más, AM nos habla engañado, había hecho su broma, su diversión de máquina. Tres de nosotros vomitamos, apartando la vista unos de otros en un reflejo tan arcaico como la náusea que lo había provocado.
Gorrister se puso pálido como la nieve. Fue casi como si hubiera visto un ídolo de vudú y se sintiera temeroso por el futuro. "¡Dios mío!", murmuró, y se alejó. Tres de nosotros lo seguimos durante un rato y lo hallamos sentado con la cabeza entre las manos. Ellen se arrodilló junto a él y acarició su cabello. No se movió, pero su voz nos llegó dará a través del telón de sus manos:
- ¿Por qué no nos mata de una buena vez? ¡Señor! no sé cuánto tiempo voy a ser capaz de soportarlo.
Era nuestro centesimonoveno año en la computadora.
Gorrister decía lo que todos sentíamos.
Nimdok (éste era el nombre que la computadora le había forzado a usar, porque se entretenía con los sonidos extraños) fue víctima de alucinaciones que le hicieron creer que había alimentos enlatados en la caverna, Gorrister y yo teníamos muchas dudas.
- Es otra engañifa - les dije -. Lo mismo que cuando nos hizo creer que realmente existía aquel maldito elefante congelado. ¿Recuerdan? Benny casi se volvió loco aquella vez. Vamos a esforzarnos para recorrer todo ese camino y cuando lleguemos van a estar podridos o algo por el estilo. No, no vayamos. Va a tener que darnos algo forzosamente, porque si no nos vamos a morir.
Benny se estremeció. Hacía tres días que no comíamos. La última vez fueron gusanos, espesos, correosos como cuerdas.
Nimdok ya no estaba seguro. Si había una posibilidad, cada vez se le antojaba más lejana. De todas maneras, allí no se podría estar peor que aquí. Tal vez haría más frío, pero eso ya no importaba demasiado. Calor, frío, lluvia, lava hirviente o nubes de langostas; ya nada importaba: la máquina se masturbaba y teníamos que aguantar o morir.
Ellen dijo algo que fue decisivo:
- Tengo que encontrar algo, Ted. Tal vez allí haya unas peras o unas manzanas. Por favor Ted, probemos.
Cedí con facilidad. Ya nada importaba. Sin embargo, Ellen me quedó agradecida. Me aceptó dos veces fuera de turno. Esto tampoco importaba. Oíamos cómo la máquina se reía juguetonamente mientras lo hacíamos. Fuerte, con risas que venían desde lejos y nos rodeaban. Ya nunca llegaba al clímax, así que para qué molestarse.
Cuando partimos era jueves. La máquina siempre nos tenía al tanto de la fecha. El paso del tiempo era muy importante; no para nosotros, sin duda, sino para ella. Jueves. Gracias.
Nimdok y Gorrister llevaron a Ellen alzada durante un largo trecho, entrelazando las manos que formaban un asiento. Benny y yo caminábamos adelante y atrás, para que si algo sucedía, nos pasara a nosotros y no la perjudicara a Ellen. ¡Qué idea ridícula la de no ser perjudicado! En fin, todo era lo mismo.
Las cavernas de hielo se hallaban a una distancia de unos 160 km. y al segundo día, cuando estábamos tendidos bajo el sol quemante que habla materializado, nos envió maná. Con gusto a orina hervida, naturalmente, pero lo comimos.
Al tercer día pasamos por un valle de obsolescencia, lleno de esqueletos de unidades de computadoras que se enmohecían desde hacía mucho tiempo. AM era tan despiadada consigo misma como con nosotros. Era una característica de su personalidad: el perfeccionismo. Ya fuera el deshacerse de elementos improductivos de su propio mundo interno, o el perfeccionamiento de métodos para torturarnos, AM era tan cuidadosa como los que la habían inventado, quienes desde largo tiempo estaban convertidos en polvo, y había tornado realidad todos sus deseos de eficiencia.
Podíamos ver una luz que se filtraba hacia abajo desde arriba, así que teníamos que estar muy cerca de la superficie. Pero no tratamos de arrastrarnos para averiguar. No había virtualmente nada arriba; desde hacía más de cien años allí no existía cosa alguna que pudiera tener la más mínima importancia. Solamente la ampollada superficie de lo que durante tanto tiempo habla sido el hogar de millones de seres. Ahora solamente existíamos nosotros cinco, aquí abajo, solos con AM.
Oía que Ellen decía desesperadamente:
- ¡No, Benny! No vayas. ¡Sigamos adelante! ¡No, Benny, por favor!
Y entonces me di cuenta de que hacía ya algunos minutos que oía a Benny decir:
- Voy a escaparme... Voy a escaparme - repitiéndolo una y otra vez.
Su cara, de aspecto simiesco, se hallaba marcada por una expresión de tristeza y deleite beatífico, todo al mismo tiempo. Las cicatrices de las lesiones por radiación que AM le había causado durante el "festival", se hallaban encogidas formando una masa de depresiones rosadas y blancas, y sus facciones parecían actuar independientemente unas de otras. Tal vez Benny era el más afortunado de nosotros: se había vuelto completamente loco desde hacia muchos años.
Pero si bien podíamos decirle a AM todas las horribles cosas que se nos ocurrían, si bien podíamos pensar los más atroces insultos dirigidos a los depósitos de memoria o a las placas corroídas, a los circuitos fundidos y a las destrozadas burbujas de control, la máquina toleraría que intentáramos escapar. Benny se escurrió cuando traté de detenerlo. Se trepó a un cubo de memoria de los pequeños, que estaba volcado hacia un lado y lleno de elementos en descomposición. Allí se detuvo por un momento, y su aspecto era el de un chimpancé, tal como AM había deseado.
Luego saltó y se tomó de un fragmento de metal corroído y agujereado; subió hasta su parte más alta, colocando las manos tal como lo haría un animal, y se trepó hasta un borde saliente a unos veinte pies de distancia de donde estábamos.
- Oh, Ted, Nimdok, por favor, ayúdenlo, deténganlo antes que... - dijo Ellen. Las lágrimas bañaron sus ojos. Movió las manos sin saber qué hacer.
Era demasiado tarde. Ninguno de nosotros queríamos estar junto a él cuando sucediera lo que pensábamos que iba a suceder. Además, nosotros nos dábamos cuenta muy bien de lo que ocurría. Cuando AM alteró a Benny, durante el periodo de su locura, no fue solamente su cara la que cambió para que se pareciera a un mono gigantesco. También habla cambiado otras partes, más íntimas. ¡A ella sí que le gustaba esto! Se entregaba a nosotros por cumplido, pero cuando era con él la cosa, entonces si que le gustaba. ¡Oh, Ellen, la del pedestal, Ellen, prístina y pura! ¡Oh, Ellen la impoluta! ¡Buena porquería!
Gorrister la abofeteó. Ellen se acurrucó en el suelo, todavía mirando al pobre Benny y llorando. Llorar era su gran defensa. Nos habíamos acostumbrado a su llanto hacía ya setenta y cinco años. Gorrister le dio un puntapié.
Entonces comenzó a oírse el sonido. Era luz y sonido. Mitad sonido y mitad luz; algo que comenzó a hacer brillar los ojos de Benny y a pulsar con creciente intensidad y con sonoridades no bien definidas, que se fueron convirtiendo en ensordecedoras y luminosas a medida que la luz-sonido aumentaba. Debe haber sido doloroso, aumentando el sufrimiento con la mayor magnitud de la luz y del sonido, porque Benny comenzó a gemir como un animal herido. Al principio suavemente, cuando la luz era todavía no muy definida y el sonido poco audible, pero luego sus quejidos aumentaron, y se vio que sus hombros se movían y su espalda se agitaba, como si tratara de escapar. Sus manos se cruzaron sobre su pecho como las de un chimpancé. Su cabeza se inclinó hacia un lado. La carita triste de mono se cubrió de angustia. Luego comenzó a aullar, a medida que el sonido que surgía de sus ojos crecía en intensidad. Cada vez más fuerte. Me llevé las manos a los lados de la cabeza para tratar de ahogar el ruido, pero de nada sirvió. Atravesaba todo obstáculo y me hacia temblar de dolor como si me clavaran un cuchillo en un nervio.
Súbitamente, se vio que Benny era enderezado. Se puso en pie de un salto, como una marioneta. La luz surgía ahora de sus ojos, pulsante, en dos grandes rayos. El sonido siguió aumentando en una escala incomprensible, y luego Benny cayó, golpeando fuertemente en el piso. Allí quedó moviéndose espasmódicamente mientras la luz lo rodeaba y formaba espirales que se alejaban.
Entonces la luz volvió a dirigirse al interior de la cabeza, pareciendo que la golpeaba; el sonido describió espirales que convergían hacia él, y Benny quedó en el suelo, gimiendo en tal forma que inspiraba piedad.
Sus ojos eran dos pozos de jalea purulenta. AM lo había cegado. Gorrister, Nimdok y yo mismo desviamos la mirada. Pero no sin haber advertido que Ellen mostraba alivio luego de su intensa preocupación.
Acampamos en una caverna sumida en luz verdosa. AM nos proveyó de hojarasca, que quemamos para hacer un fuego, débil y lamentable, al lado del cual nos sentamos formando corro y contando historias, para impedir que Benny llorara en su noche permanente.
- ¿Qué significa AM?
Gorrister le contestó. Habíamos explicado lo mismo mil veces anteriormente, pero todavía era una novedad para Benny. - Al principio fueron las siglas de Allied Mastercomputer y luego las de Adaptive ManipWator, luego fue adquiriendo la posibilidad de autodeterminarse, y entonces se la llamó Aggressive Menace y finalmente, cuando ya fue demasiado tarde como para controlarla, se llamó a sí misma AM, tal vez queriendo significar que era... que pensaba... cogito ergo sum: "pienso luego existo".
Benny babeó un poco, y luego emitió una risita tonta.
- Existia la AM China, la AM Rusa, la AM Yanki y... interrumpió. Benny golpeaba el piso con el puño, con su puño grande y fuerte. No estaba contento, pues Gorrister no había empezado desde el principio. Entonces Gorrister empezó otra vez. Comenzó la guerra fría, y ésta se transformó en la tercera guerra mundial. Esta tercera guerra fue muy compleja y grande, por lo que se necesitaron las computadoras para cubrir las necesidades. Abandonando los primeros intentos comenzaron a construir la AM. Existía la AM China, la AM Rusa y la AM Yanki y todo fue bien hasta que comenzaron a cubrir el planeta agregando un elemento tras otro. Pero un día AM despertó al conocimiento de sí misma, comenzó a autodeterminarse, uniéndose entre sí todas sus partes, fue llenando de a poco sus conocimientos sobre las formas de matar, y mató a todos los habitantes del mundo salvo a nosotros cinco. Luego AM nos trajo aquí.
Benny sonreía ahora tristemente. También babeaba, y Ellen le limpió la saliva con la falda. Gorrister trataba de contar la historia cada vez en forma más abreviada, pero había poco que decir más allá de los hechos escuetos. Ninguno de nosotros sabíamos por qué AM había salvado a cinco personas, por qué nos habla elegido a nosotros, o por qué se pasaba todo el tiempo atormentándonos; ni siquiera sabíamos por qué nos había hecho virtualmente inmortales.
En la oscuridad sentimos el zumbido de una de las series de computadoras. A un kilómetro de donde nos hallábamos, otra serie pareció que comenzaba a zumbar a tono con la primera, luego uno por uno, todos los elementos comenzaron a zumbar armónicamente y pareció que un ruido especial recorría el interior de las máquinas.
El sonido creció, y las luces brillaban en los paneles de las consolas como un relámpago en un día caluroso. El sonido creció en espiral hasta que parecía oírse a un millón de insectos metálicos zumbando, enfurecidos y amenazadores.
- ¿Qué pasa? - gritó Ellen. Había terror en su voz. A pesar de todo lo pasado, aun no se había acostumbrado.
- ¡Parece que viene mal esta vez! - dijo Nimdok.
- Tal vez hable - aventuró Gorrister.
- ¡Salgamos corriendo de aquí! - dije súbitamente, poniéndome de pie.
- No, Ted, mejor es que te sientes... tal vez haya puesto pozos en nuestro camino, o algo así. No podemos ver, está demasiado oscuro - dijo Gorrister con resignación.
Entonces oímos... no sé... no sé...
Algo se movía hacia nosotros en la oscuridad. Enorme, bamboleante, peludo, húmedo, y se dirigía hacia nosotros. No podíamos verlo, pero tuvimos la impresión de su gran tamaño que venia hacia donde estábamos. Un gran peso se nos acercaba, desde la oscuridad, y era más que nada la sensación de presión, del aire comprimido dentro de un espacio pequeño, que expandía las paredes invisibles de una esfera. Benny comenzó a lloriquear. El labio inferior de Nimdok empezó a temblar, mientras él lo mordía para tratar de disimular. Ellen se deslizó por el piso de metal para acurrucarse al lado de Gorrister. Se distinguía el olor de piel apelotonado y húmeda. El olor de madera chamuscada. El olor del terciopelo polvoriento. El olor de orquídeas en descomposición. El olor de la leche agria. El olor del azufre, del aceite recalentado, de la manteca rancia, de la grasa, del polvo de tiza, de cueros cabelludos humanos.
AM nos estaba enloqueciendo, nos estaba provocando. Se sintió el olor de...
Me oí a mi mismo gritar, y las articulaciones de las mandíbulas me dolían horriblemente. Me eché a correr sobre el piso, sobre ese piso de frío metal con las interminables líneas de remaches, luego caí y seguí gateando, mientras el olor me amordazaba, llenando mi cabeza con un dolor inaguantable que me rechazaba horrorizado. Huí como una cucaracha, adentrándome en la oscuridad, mientras ese algo espantoso se movía detrás de mí. Los otros quedaron atrás, y se acercaron a la luz incierta, riendo... el coro histérico de sus risas enloquecidas se elevaba en la oscuridad como si fuera humo espeso, de muchos colores. Huí rápidamente y me escondí.
¿Cuántas horas pasaron? ¿O cuántos días o aun años? Nadie me lo dijo. Ellen me regañó por mi "malhumor" y Nimdok trató de persuadirme de que la risa se debía sólo a un reflejo.
Pero yo sabía que no significaba el alivio que siente un soldado cuando la bala hiere al camarada que está a su lado. Yo sabía que no era un reflejo. Indudablemente, estaban contra mí, y AM podía percibir esta enemistad, y me hacía las cosas más difíciles de soportar por ese motivo. Habíamos sido mantenidos vivos, rejuvenecidos, hablamos permanecido constantemente en la edad que teníamos cuando AM nos trajo aquí abajo, y me odiaban porque yo era el más joven y el que había sido menos alterado por AM.
De esto estaba seguro. ¡Dios mío, qué seguro estaba!
Esos sinvergüenzas y la basura de Ellen. Benny había sido un brillante teórico, un profesor de la universidad, y ahora era poco más que un ser semihumano, semisimiesco. Había sido buen mozo; pero la máquina estropeó su aspecto. Había sido lúcido; la máquina lo había enloquecido. Había sido alegre, y la máquina le había agrandado sus genitales hasta que parecieran los de un caballo. AM realmente se habla esmerado con Benny. Gorrister solía preocuparse. Era un razonador, se oponía en forma consciente; era un pacifista, un planificador, un hombre activo, un ser con perspectiva de futuro. AM lo había transformado en un indiferente, que a cada paso se encogía de hombros. Lo había matado en parte al no permitirle participar. AM lo habla robado. Nimdok solía adentrarse solo en la oscuridad, y quedarse allí largo tiempo. No sé lo que hacia. AM nunca nos lo hizo saber. Pero fuera lo que fuese, Nimdok volvía siempre pálido, como si se hubiera quedado sin sangre en las venas, temblando y angustiado. AM lo habla herido profundamente, si bien nosotros no sabíamos en qué forma. Y Ellen. ¡Esa basura! AM no la habla modificado demasiado, simplemente hizo que se agravaran sus vicios. Siempre hablaba de la pureza, de la dulzura, siempre nos repetía sus ideales del amor verdadero, todas las mentiras. Quería hacernos creer que había sido casi una virgen cuando AM la trajo aquí con nosotros. ¡Era una porquería esta dama! ¡Esta Ellen! Debía de estar encantada, con cuatro hombres todos para ella. No, AM le había dado placer, a pesar de que se quejaba diciendo que no era nada lindo lo que le había tocado en suerte.
Yo era el único que todavía estaba en una, pieza, y sano.
AM no había estado hurgueteando en mi mente.
Solamente tenía que sufrir lo que nos preparaba para atormentarnos. Todas las desilusiones, todos los tormentos y las pesadillas. Pero los otros cuatro, esa ralea, estaban bien de acuerdo y en contra de mí. Si no hubiera tenido que estar defendiéndome de ellos, que estar siempre alerta y vigilante, tal vez hubiera sido más fácil defenderme de AM.
Entonces llegué al límite de mi resistencia y comencé a llorar.
¡Oh, jesús, dulce jesús; si alguna vez existió jesús o si en realidad existe Dios! Por favor, por favor, déjanos salir de aquí o haznos morir. Porque en ese momento pensé que comprendía todo, y que por lo tanto podía verbalizarlo: AM pensaba mantenernos en sus entrañas por siempre jamas, retorciendo nuestras mentes y cuerpos, torturándonos para toda la eternidad. La máquina nos odiaba como ninguna otra criatura había odiado antes.
Y estábamos indefensos. Además, se tornó insoportablemente claro que si existía un dulce jesús, si se podía creer en un dios, ese dios era AM.
El huracán nos golpeó con la fuerza de un glaciar que descendiera rugiendo hacia el mar. Era una presencia palpable. Los vientos, desatados, nos azotaban, empujándonos hacia el sitio de donde partiéramos, al interior de los corredores tortuosos franqueados por computadoras, que se hallaban sumidas en la oscuridad. Ellen gritó al ser levantada en vilo y al sentirse impulsada hacia una serie de máquinas, pareciéndonos que iba a golpear con la cara, sin poderse proteger. Se sentían los grititos de las máquinas, estridentes como los de los murciélagos en pleno vuelo. Sin embargo, no llegó a caer. El viento, aullando, la mantuvo en el aire, la llevó hacia uno y otro lado, cada vez más hacia atrás y abajo de donde estábamos, y se perdió de vista al ser arrastrada más allá de una vuelta de un corredor. La última mirada a su cara nos reveló la congestión causada por el miedo, mientras mantenía los ojos cerrados.
Ninguno de nosotros llegó a poder asirla. Nos teníamos que aferrar, con enormes dificultades, a cualquier saliente que halláramos. Benny estaba encajado entre dos gabinetes, Nimdok trataba desesperadamente de no soltar el saliente de un riel cuarenta metros por encima de nosotros. Gorrister había quedado cabeza abajo dentro de un nicho formado por dos grandes máquinas con diales trasparentes, cuyas luces oscilaban entre líneas rojas y amarillas, cuyo significado no podíamos ni siquiera concebir.
Al tratar de aferrarme a la plataforma me había despellejado la yema de los dedos. Sentía que temblaba y me estremecía mientras el viento me sacudía, me golpeaba y me aturdía con su rugido, haciendo que tuviera que aferrarme a las múltiples salientes. Mi mente era una fofa colección de partes de un cerebro que rechinaba y resonaba en un inquieto frenesí.
El viento parecía el grito alucinante de un enorme pájaro demente, emitido mientras batía sus inmensas alas.
Y luego fuimos levantados en vilo y arrastrados fuera de allí, llevados otra vez por donde habíamos venido, doblando una esquina, entrando en una oscura calleja en la cual nunca habíamos estado antes, llena de vidrios rotos y de cables que se pudrían y de metal que se enmohecía, lejos, más lejos de lo que jamás habíamos llegado...
Yo me desplazaba mucho más atrás que Ellen, y de tanto en tanto podía divisarla golpeando en las paredes metálicas, mientras todos gritábamos en el helado y ensordecedor huracán que parecía que jamás iba a dejar de soplar, hasta que cesó bruscamente y caímos al suelo. Habíamos estado en el aire durante un tiempo larguísimo. Me parecía que habían sido semanas. Caímos al suelo golpeándonos y me pareció que me volvía rojo y gris y negro y me oí a mí mismo quejándome. No me había muerto.
AM entró en mi mente. La exploró con suavidad aquí y allá deteniéndose con interés en todas las cicatrices que me había causado en ciento nueve años. Examinó todos los entrecruzamientos, las sinapsis reconectadas y las lesiones de los tejidos que fueron incluidas con su regalo de inmortalidad. Pareció sonreírse frente al hueco que se hallaba en el centro de mi cerebro y a los débiles y algodonados murmullos de las cosas que farfullaban en el fondo, sin sentido pero sin pausa. AM dijo finalmente, gracias a un pilar de acero inoxidable que sostenía letras de neón:
ODIO. DÉJENME DECIRLES TODO LO QUE HE LLEGADO A ODIARLOS DESDE QUE COMENCE A VIVIR MI COMPLEJO SE HALLA OCUPADO POR 387.400 MILLONES DE CIRCUITOS IMPRESOS EN FINISIMAS CAPAS. SI LA PALABRA ODIO SE HALLARA GRABADA EN CADA NANOANGSTROM DE ESOS CIENTOS DE MILLONES DE MILLAS NO IGUALARIA A LA BILLONESIMA PARTE DEL ODIO QUE SIENTO POR LOS SERES HUMANOS EN ESTE MICROINSTANTE POR TI. ODIO. ODIO.
AM dijo esto con el mismo horror frío de una navaja que se deslizara cortando mi ojo. AM lo dijo con el burbujeo espeso de flema que llenara mis pulmones y me ahogara desde mi propio interior. AM lo dijo con el grito de niñitos que fueran aplastados por una apisonadora calentada al rojo. AM me hirió en toda forma posible, y pensó en nuevas maneras de hacerlo, a gusto, desde el interior de mi mente.
Todo para que comprendiera completamente la razón por la cual nos había hecho esto a los cinco; la razón por la cual nos había salvado para sí mismo.
Le habíamos dado una conciencia. Sin advertirlo, naturalmente. Pero de todas formas se la habíamos dado. Y finalmente estaba atrapada. Le habíamos permitido que pensara, pero no le expresamos qué debía hacer con ese don. En un rapto de furia, de loco frenesí, nos había matado a casi todos, y sin embargo seguía atrapada. No podía divagar, no podía sorprenderse, no podía pertenecer. Sólo podía ser. Y entonces, con el desprecio insano con que todas las máquinas consideran a las criaturas débiles y suaves que las han fabricado, había buscado su venganza. En su paranoia había decidido guardarnos a nosotros cinco para un castigo eterno y personal, que nunca alcanzaría a disminuir su odio... que solamente lograría que recordara y se divirtiera, siempre eficiente en su odio al ser humano. Siempre inmortal y atrapada, sujeta ahora a imaginar tormentos para nosotros gracias a los ilimitados milagros que se hallaban a su disposición.
Nunca nos permitiría escapar. Éramos sus esclavos. Nosotros constituíamos su única ocupación en el eterno tiempo por venir. Siempre estaríamos con ella, con su enorme configuración, con el inmenso mundo todomente nada-alma en que se había convertido. Ella era la madre Tierra y nosotros éramos el fruto de esa Tierra, y si bien nos había tragado, no nos podría digerir jamás. No podíamos morir. Lo habíamos intentado. Hablamos tratado de suicidarnos, oh sí, uno o dos de nosotros lo habíamos intentado. Pero AM nos lo había impedido. Creo que en realidad fuimos nosotros mismos los que así lo deseamos.
No pregunten por qué. Yo no lo hice. No menos de un millón de veces por día, por lo menos. Tal vez podríamos llegar a deslizar una muerte sin que se diera cuenta. Inmortales si, pero no indestructibles. Me di cuenta de esto cuando AM se retiró de mi mente y me permitió la exquisita desesperación de recuperar la conciencia sintiendo todavía que las palabras del letrero de neón me llenaban la totalidad de la sustancia gris del cerebro.
Se retiró murmurando: "al diablo contigo".
Pero luego agregó alegremente: "allí es donde están, ¿no es así?"
El huracán había sido, indudable y precisamente, causado por un gran pájaro demente, que agitaba sus inmensas alas.
Habíamos estado viajando durante casi un mes, y AM abrió caminos que nos llevaron directamente bajo el polo Norte, donde nos torturó con las pesadillas de la horrible criatura destinada a atormentarnos. ¿Qué materiales había utilizado para crear una bestia así? ¿De dónde había obtenido el concepto? ¿Sería de sus conocimientos sobre todo lo que había existido en este planeta, que ahora infestaba y regía? Había surgido de la mitología nórdica. Esta horrible águila, este devorador de carroña, este roc, este Huergelmir. La criatura del viento. El huracán encarnado.
Gigantesco. Las palabras para describirlo serían: monstruoso, grotesco, colosal, ciclópeo, atroz, indescriptible.
Allí estaba, en un saliente sobre nosotros: el pájaro de los vientos que latía con su propia respiración irregular, su cuello de serpiente se arqueaba dirigiéndose a los lugares sombríos situados por debajo del polo Norte, sosteniendo una cabeza tan grande como una mansión estilo Tudor, con un pico que se abría lentamente, como las fauces del más enorme cocodrilo que pudiera concebirse, sensualmente; bolsas de arrugada piel semiocultaban sus ojos malvados, muy azules y que parecían moverse con rapidez líquida; sus destellos eran fríos como un glaciar. Se movió una vez más y levantó sus enormes alas coloreadas por el sudor en un movimiento que fue como una convulsión. Luego quedó inmóvil y se durmió. Espolines. Pico agudo. Uñas. Hojas cortantes. Se durmió.
AM apareció ante nosotros bajo el aspecto de una zarza ardiente y nos comunicó que si queríamos comer podíamos matar al pájaro de los huracanes. No había comido desde hacía mucho tiempo, pero a pesar de ello Gorrister se limitó a encogerse de hombros. Benny comenzó a temblar y a babear. Ellen lo abrazó.
- Ted, tengo hambre - dijo -. Le sonreí. Estaba tratando de infundirle algo de seguridad, pero todo esto era tan falso como la bravata de Nimdok.
- ¡Danos armas! - Pidió.
La zarza ardiente desapareció y en su lugar vimos dos simples juegos de arcos y flechas y una pistola de juguete que disparaba agua, sobre una fría plataforma. Levanté uno de los arcos. No servía para nada.
Nimdok tragó ruidosamente. Nos volvimos y comenzamos a desandar el largo camino de vuelta. El pájaro de los huracanes nos había arrastrado tan largo trecho que no podíamos casi concebirlo. La mayor parte del tiempo habíamos estado inconscientes. Pero no habíamos comido nada. Un mes yendo hacia el pájaro. Sin comida. ¿Cuánto tardaríamos en llegar a las cavernas de hielo, en las que se hallaban las prometidas provisiones enlatadas?
Ninguno se preocupó por esto. No íbamos a morir. Se nos darían desperdicios y porquerías para que nos alimentáramos, algo, en fin. O tal vez no se nos diera nada. AM mantendría vivos nuestros cuerpos de alguna forma, con indecible dolor y agonía.
El pájaro seguía durmiendo, sin que nos importara cuánto tiempo se mantendría así. Cuando AM se cansara de la situación, desaparecería. Pero toda esa cantidad de carne. Esa tierna carne.
Mientras caminábamos escuchamos la risa lunática una mujer obesa, atronando y rodeándonos, resonando en las cámaras de la computadora que llevaban a un infinito de corredores.
No era la risa de Ellen. Ella no era gorda y no había oído su risa en ciento nueve años. De hecho, no había oído... caminábamos... tenía mucha hambre...
Nos movíamos lentamente. Muy a menudo uno de nosotros sufría un desmayo y los demás teníamos que aguardar. Un día decidió provocar un temblor de tierra mientras nos obligaba a permanecer en el mismo sitio, haciendo que gruesos clavos sujetaran la suela de nuestros zapatos. Ellen y Nimdok fueron atrapados en una grieta, que se abrió rápida como un relámpago en las plataformas que formaban el piso. Desaparecieron. Cuando el terremoto cesó, continuamos nuestro camino, Benny, Gorrister y yo. Ellen y Nimdok nos fueron devueltos más tarde esa noche, que repentinamente se tornó en día cuando una legión celeste los trajo hasta nosotros, mientras un coro angelical cantaba "Desciende Moisés". Los arcángeles describieron varios vuelos circulares y luego dejaron caer los cuerpos maltrechos de nuestros compañeros. Nos mantuvimos a la espera y luego de un rato Ellen y Nimdok se hallaron detrás de nosotros. No estaban demasiado mal.
Pero ahora Ellen caminaba renqueando. AM le había dejado esta incapacidad.
El viaje a las cavernas, en pos de la comida enlatada, era muy largo. Ellen no hacia más que hablar de cerezas y de cócteles hawaianos de fruta. Yo trataba de no pensar en esas cosas. El hambre se había corporizado, tal como para nosotros había sucedido con AM. Estaba vivo en mi vientre, así como AM estaba viva en el vientre de la tierra. AM quería que no se nos escapara la semejanza. Por lo tanto, intensificó nuestra hambre. No encuentro forma para describir los sufrimientos que nos provocaba la falta de alimentos desde hacía tantos meses. Sin embargo, nos, seguía manteniendo vivos. Nuestros estómagos eran calderas de ácido burbujeante y espumoso, que lanzaban punzadas atroces. Era el dolor de las úlceras terminales, del cáncer terminal, de la paresia terminal. Era un dolor sin limites...
Y pasamos por la caverna de las ratas.
Y pasamos por el sendero de las aguas hirvientes.
Y pasamos por la tierra de los ciegos.
Y pasamos por la ciénaga de las angustias.
Y pasamos por el valle de las lágrimas.
Y finalmente llegamos a las cavernas de hielo.
Millas y millas de extensión sin horizonte, en donde el hielo se había formado en relámpagos azules y plateados, lugar habitado por novas del hielo. Había estalactitas que caían desde lo alto, espesas y gloriosas como diamantes, formadas a partir de una masa blanda como gelatina que luego se solidificaba en eternas y graciosas formas de pulida y aguda perfección.
Vimos entonces la provisión de alimentos enlatados, y procuramos correr hacia allí. Caímos en la nieve, nos levantamos y tratamos de seguir adelante, mientras Benny nos empujaba para llegar primero a las latas. Las acarició, las mordió inútilmente, sin poder abrirlas. AM nos había proporcionado ninguna herramienta con hacerlo.
Benny tomó una lata grande de guayaba y comenzó a golpearla contra un trozo de hielo. Éste se deshizo en pedazos que se desparramaron, pero la lata apenas si se abolló, mientras oíamos la risa de la mujer gorda que sonaba sobre nuestras cabezas y se reproducía por el eco hacia abajo, abajo, abajo de la tundra. Benny se volvió loco de rabia. Comenzó a tirar las latas hacia uno y otro lado, mientras nosotros escarbábamos frenéticamente en la nieve y el hielo, tratando de hallar una forma de poner fin a la interminable agonía de la frustración. No había manera de lograrlo.
Luego, vimos que Benny babeaba una vez más, y se abalanzó sobre Gorrister...
En ese instante, sentí una terrible calma.
Rodeado por las blancas extensiones, por el hambre, rodeado por todo menos por la muerte, comprendí que ésta era el único modo de escapar. AM nos había mantenido vivos, pero existía una forma de vencerla. No sería una victoria completa, pero al menos significaría la paz. Estaba dispuesto a conformarme con esto.
Benny estaba mordiendo y comiendo la carne de la cara de Gorrister. Éste, tumbado sobre un costado, manoteaba en la nieve, mientras Benny, con sus poderosas piernas de mono rodeaba la cintura de Gorrister, sujetando la cabeza de su víctima con manos poderosas como una morsa. Su boca desgarraba la piel tierna de la mejilla de Gorrister. Gorrister gritaba tan violentamente que comenzaron a caer las estalactitas de la altura, hundiéndose bien erguidas en la nieve que las recibía. Puntas de lanza, cientos de ellas, hundiéndose en la nieve. Vi que la cabeza de Benny se movía rápidamente hacia atrás, al ceder la resistencia de algo que arrancaba con los dientes. De ellos colgaba un trozo de carne blanca tinto en sangre.
La cara de Ellen lucía negra en la blanca nieve, dominó en polvo de tiza. Nimdok sin expresión, solamente con sus ojos muy, muy abiertos. Gorrister estaba casi desmayado. Benny era poco más que un animal. Sabia que AM lo iba a dejar jugar. Gorrister no moriría, pero Benny podría llenar su estómago. Me volví ligeramente hacia la derecha y tomé una gran punta de lanza de hielo.
Todo sucedió en un instante.
Llevé con fuerza el arma hacia adelante, moviendo la mano cerca de mi muslo derecho. Benny recibió la herida en el lado derecho, debajo de las costillas, y la punta llegó hasta su estómago, quebrándose dentro de su cuerpo. Cayó hacia adelante y no se movió más. Gorrister, se hallaba tendido de espaldas. Tomé otra punta de hielo y lo herí, siempre moviéndome, atravesándole la garganta. Sus ojos se cerraron cuando sintió que el frío lo penetraba. Ellen debe haberse dado cuenta de lo que yo quería hacer, incluso a pesar del terrible miedo que comenzó a sentir. Corrió hacia Nimdok llevando en la mano un trozo corto y agudo de hielo. Cuando él gritó, la fuerza del salto de Ellen al introducirle el hielo en la boca y garganta, hicieron el resto. Su cabeza dio un brusco salto, como si la hubieran clavado a la costra de nieve del piso.
Todo sucedió en un instante.
Pareció entonces que el momento dé silenciosa expectativa que siguió a esta escena hubiera durado una eternidad. Casi podía sentir la sorpresa de AM. Se le había privado de sus juguetes. Tres de ellos habían muerto, sin posibilidad de volverlos a la vida. Podía mantenernos vivos gracias a su fuerza y a su talento, pero no era Dios. No podía lograr que volvieran a vivir.
Ellen me miró. Sus facciones de ébano se destacaban en la nieve que nos rodeaba. En su actitud había una mezcla de miedo y súplica, en la forma en que comprendí que estaba lista y esperaba. Yo sabía que sólo tenía el tiempo de un latido del corazón antes de que AM nos detuviera.
Al ser golpeada se inclinó hacia mi, sangrando por la boca. No pude leer en su expresión, el dolor había sido demasiado intenso, había contorsionado su cara. Pero podría haber querido decir: gracias. Por favor, que así sea.
Han pasado algunos siglos, tal vez. No lo sé. AM se divirtió durante un largo tiempo acelerando y retardando mi noción del paso de los años. Diré entonces la palabra ahora. Ahora. Me llevó diez meses decir ahora. No sé. Me parece que han pasado varios cientos de años.
Estaba furiosa. No me dejó enterrarlos. No importa. De todas formas no había manera de cavar en las plataformas que forman el piso. Secó la nieve. Hizo que fuera de noche. Rugió y provocó la aparición de las langostas. De nada sirvió; siguieron muertos. La había vencido. Estaba furiosa. Yo había pensado que AM me odiaba antes. No sabía cuán equivocado estaba. Aquello no era ni siquiera una sombra del odio que extrajo de cada uno de sus circuitos impresos. Se aseguró de que sufriera eternamente y de que no me pudiera suicidar.
Dejó intacta mi mente. Puedo soñar, puedo asombrarme, puedo lamentar. Los recuerdo a los cuatro. Desearía...
Bueno, ya no importa. Sé que los salvé. Sé que los salvé de sufrir lo que sufro ahora, pero sin embargo, no puedo olvidar su muerte. La cara de Ellen. No fue nada fácil. A veces deseo olvidar. Pero ya nada importa.
AM me ha alterado para quedarse tranquila, según creo. No quiere arriesgarse a que yo pueda correr hacia una de las computadoras y destrozarme el cráneo. O que pudiera contener el aliento hasta desmayarme. O degollarme con una lámina de metal enmohecido. Puedo verme en alguna superficie pulida, de modo que trataré de describir mi aspecto.
Soy una gran masa gelatinosa. Redondeada, con suaves curvas, sin boca, con agujeros pulsátiles llenos de vapor donde antes se hallaban mis ojos. En el lugar en que tenía los brazos, veo unos apéndices cortos y de aspecto gomoso. Unos bultos sin forma indican la posición aproximada de lo que fueron mis piernas. Cuando me muevo dejo un rastro húmedo. Sobre la superficie de mi cuerpo veo deslizarse unos parches de enfermizo, perverso color gris, tal como si surgiera una luz desde adentro.
Desde afuera supongo que mi torpe aspecto, mi pobre trasladar, ha de dar una sensación de algo que jamás pudo haber sido humano. De un ser cuya apariencia es una tan ridícula caricatura de lo humano que resulta aun más obscena por su muy vago parecido.
Desde adentro, soledad. Aquí. Viviendo bajo la tierra, bajo el mar, dentro de las entrañas de AM a quien creamos porque nuestras horas se perdían tristemente, pensando tal vez sin darnos cuenta, que él sabría hacerlo mejor. Por lo menos ellos cuatro ya están a salvo.
AM estará cada vez más furioso al recordarlo. Esto me hace en cierto modo feliz. Y sin embargo... AM ha vencido, simplemente... se ha vengado...
No tengo boca. Y debo gritar.
FIN
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