miércoles

Por los buenos tiempos

No estés tan triste. Se que se terminó. Pero la vida continúa y este viejo mundo sigue girando. Estemos contentos de que hayamos pasado algún tiempo juntos. No hay necesidad de ver los puentes ardiendo.
Apoya tu cabeza sobre mi almohada. Manten el calor de tu cuerpo cerca del mío. Escuchá el susurro de las gotas de la lluvia cayendo suavemente sobre la ventana. Y hagmos de cuenta que me amás una vez más... Por los buenos tiempos.
Estoy seguro encontrarás a otro. Y yo estaré aquí si algún día encuentras que me necesitas. No digas ni una palabra sobre mañana o siempre. Habrá tiempo suficiente para la tristeza cuando me dejes...

"...nada es tan desalentador como un esclavo satisfecho" - Ricardo Flores Magón

"Es imposible que un hombre que goza de libertad imagine lo que representa estar privado de ella."

Truman Capote





Según el diccionario de la Real Academia, un esclavo es una persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra.

Siempre tuve la dicha de ser libre. Amo ese estado y siempre estuve orgullosa de hacerlo respetar. Y siempre me llamó la atención que las personas no tomen conciencia del poder de decisión que tienen sobre ello. Simplemente no entiendo cómo es que pasó que de un día para otro una persona se adueñó de la otra y comenzó a ser esclava. ¿Cómo uno puede permitir eso? Inexplicable para los libres.

A lo que me lleva a pensar, no en la dominación de un esclavo individualmente, sino en una masa. Porque esa falta de decisión puede ser contagiosa…

¿Qué habrá sentido el primer esclavo? Miedo. El peor enemigo de la libertad es el miedo. ¿Y su compañero, que no sabía que existía el miedo? También.

Comienza así, una cadena contagiosa de sumisión, abandonando los derechos y otorgando, potenciado por el poder de las masas, un poder irracional a alguien inexplicablemente.

Parece tan simple en palabras, y es tan complejo en hechos…

martes

Magnífica contradicción con final abierto

Estoy contenta de haberlo encontrado nuevamente. Me alegro saber que sus ideas, únicas, especiales hayan seguido intáctas, como cuando las descubrí.
Entonces nace en mí nuevamente ese estado de explosión y atómica energía que solo se activa ante las palabras mágicas que él solo puede combinar.
Siento un baño de luz que me persigue en la oscuridad pase lo que pase.
Todo vuelve a girar en círculos, en espirales, en momentos sin finales, en espacios irreales, en situaciones siniestras, en un espacio individual, privado, personal como lo es la mente, pero que al mismo tiempo, intuyo, es compartido... No tengo pruebas de ésto último, pero se que así lo es.
Este mágico encuentro se desvanece al ver la cicatriz... la confianza destrozada en pedacitos, la más dolorosa de las despedidas vuelve a retumbar entre mis pensamientos que todo lo sucedido ha sido correcto y que no es tiempo de saber más, que todo ha sido un sueño hermoso y en su mundo quedará.
Una lágrima pretende salir a rodar por ahí y conseguir a un barco que no naufrague en ella, pero recuerda que si lo hace nunca más nadie confiará en ella. ¿Es que nunca se va a curar la herida?
Una contradicción siempre me acompañó en esta historia... y aunque siempre cambie de tiempo y espacio, nunca se irá.