sábado

Contradicciones

Fuertes deseos contradictorios invaden mi pensamiento. Soy a la vez un hombre resuelto e indefenso. Mis vicios y mis virtudes parecen entrecruzarse en un algo que no puedo definir. Tranquilidad efusiva, soledad acompañada, sueños en vigilia. Un alma en pena que se tortura por no poder vivir todas las vidas al mismo tiempo. Quiero amarte y desconocerte, tenerte sin abandonarme, infantiles deseos que adolecen y perturban. Este joven que no quiere crecer, que no quiere perderte, pero que ya te dejó ir. La piel nos llama, ambos lo sabemos. Temo al tiempo, a envejecer, a la incertidumbre. ¿Qué soy sin vos? Bronca e impotencia. Sí. Palabras que no contienen, sentimientos que no explico, y esta mierda que se va al carajo. ¡Dame una respuesta! Yo la pido, la necesito en este momento. No una reflexión a posteriori, ni una instancia dialéctica que comprenda afirmaciones y negaciones diametralmente opuestas. Silencio total de ideas absurdas, basta de todo aquello que no sirve, que me absorbe y me olvida. Una filosofía de la autocomprensión, pero sin resignaciones estúpidas. Que mi fealdad no se niegue, ni mis fallas se acepten, o que mi condición social se masturbe con la idea de un progreso inútil. No me importa perder, sólo quiero ser un ganador. Asumo la derrota como parte de un posterior triunfo, no menos. Y nada de psicología conformista, seamos sinceros con el que jamás podrá: conmigo mismo. Ese soy, un realista cargado de esperanzas. Estrella difícil nos ha tocado. Mejor suerte para la próxima.

Anónimo

No hay comentarios.: