sábado

Ajeno a mí

Quisiera ser como alguien ajeno a mí. Ser un ave quizás que no deja de latir su corazón a pesar del aire espeso que lo acecha. “No te caigas gorrión, yo estoy acá, lejos pero cerca. No me pidas nada, no sufras, no llores, dejá escapar ese bollo de sentimientos, pero no llores, la presión es pasajera.” De repente, una calma reluciente de un mar de profundas tristezas lleno de impuras verdades que trasladan mi sentir a un plano verdaderamente lejano, confuso e inigualable en sueños. Como laberintos indescifrables que se cruzan para terminar sufriendo juntos sus destinos… porque nunca han de encontrarse. Vos sos vos y yo soy vos, y vos también sos yo y yo soy yo, un hijo despreciado por el sufrimiento, ajeno a los dolores, casi insoportablemente feliz e incurable idealista que ha de entorpecer el lugar desdichado, de victima de un aparto social que no cumple con ninguna regla., con todo ese teatro que nadie entiende verdaderamente porque es una mentira. “Todo” saben los demás y nadie lo sabe. Nadie más que el otro es el que sabe cómo funciona el aparato monstruo que nos hace equivocar la dirección de nuestros pasos. El terror calma el equilibrio de la perfección que atormenta a quienes al menos lo intentan.

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