lunes

Contra el Control

Malena tenía la mejor vida que cualquiera pudiera imaginar, todo era perfecto en su vida, hasta que conoció a Simon casualmente.
Después de haber investigado las sospechas que Simon le inspiraba… decidió ir al lugar donde solían encontrarse, siempre a la misma hora, por las tardes. Llegó a la puerta de lo que en alguna vez había sido una gran mansión, pero no tenía ganas de encontrarse con lo que adentro la esperaba sin saberlo.
Sin embargo…, la puerta estaba abierta. Algo la invitaba a entrar, a responder todas sus preguntas. Entró. La casa estaba vacía, estaba todo oscuro, no había nada de lo que ella conocía, solo un mínimo reflejo le permitía moverse…, llorando gritó su nombre, el miedo la hizo temblar, mirando para todos lados, su cara mostraba más y más el pánico de estar en aquel lugar que en un momento fue el preferido para escaparse de las obligaciones. Ahora estaba aterrada, no tenía la menor idea de quién era la persona con la que se había involucrado, era un perfecto desconocido. Ya no había nada más que pudiera hacer para salir de esta situación que ella misma había generado en su inconsciente, por eso, después de gritar muchas veces su nombre, insistiendo en que se encontraba allí, empezó a recorrer el lugar. Simon por otra parte, escuchaba todos los pasos que estaba dando Malena, su actitud lo había desconcertado. Simon se encontraba sentado en el panel de control de sonido de la casa. Nunca hubiese pensado que las cosas se habrían de complicar de tal manera como para que llegaran a ese punto. No hay nada que pueda hacer decía la voz interna de Malena, pero ahora ya estaba enterándose parte de la verdad que siempre quiso saber, de eso que nunca pudo develar, y ahora su más confuso pensamiento se estaba haciendo realidad, una vez más sin poder entenderlo, solo sabiendo en su interior que las cosas eran de la forma que no quería que fueran.
Malena seguía gritando el nombre de la persona que más quiso en la vida, el nombre de aquél desconocido que le hacía daño porque no le importaba nada… Ahora no hay nada más para hacer, sino sufrir…, y esperar a que las cosas se desarmen solas, sin que nadie pueda entender por qué suceden. Sí, no hay nada más para hacer…
La mente se va torciendo por ahí, y por allá, también por lo profundo, y por lo superfluo inclusive…, digamos que por todos lados se va haciendo de una manera que no se puede dar a conocer, ahora es tarde, ahora no hay vuelta atrás…
"Claro... para qué te voy a decir la verdad¿?, para qué querrías saberla, vos estás confiando en lo que yo te digo, porque lo que pienso no te lo voy a decir nunca, y yo solo soy dueño, no hay nadie que pueda contarte lo que pienso, no tenés forma de comprobar mis pensamientos, por esa razón es que confiás en mí, por eso es que no podés dejar de estar pendiente de mí, por eso es que me perseguís, porque no tenés control sobre las cosas que puedo llegar a pensar sobre vos. Creiste que sí, que podías, pero ya ves.., eso es lo que tan mal te pone, que no tenés el control absoluto…, cuando sí deberías…, solo aceptando que no lo tienes, es cuando controlas la situación" decía Simon............

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