Hoy es un día especial- no te imaginas cuanto te quiero y realmente deseo que te pase lo bueno de la vida y no lo malo porque eso es para los tontos. Lo malo es para los tontos y por más que ellos no lo acepten, o no se den cuenta, a vos eso nunca te va a afectar si es que empezás a vivir un poco más contento.
La familia es el lugar en donde uno satisface sus necesidades sentimentales, donde estás seguro de todo riesgo, donde sabés que nadie te hará ningún daño. Todos los integrantes se someten a esas reglas y nadie puede traicionarlas, de lo contrario las sanciones que le corresponden a esas trasgresiones serán mucho más severas que la propia cárcel:
LA EXCLUSIÓN DEL GRUPO SOCIAL.
Ya nadie se va a preocupar por vos, nadie se va a sentir bien con tus logros, nadie te va a escuchar cuando lo necesites, todos te ignorarán.
En estos casos es casi imposible que vuelvas a insertarte en la institución, y mucho menos sin antes haber pasado un gran tiempo de penitencia, o haber experimentado la culpa hasta el punto de que no puedas tolerarte a vos mismo. Realmente esta situación te castiga mucho más que cualquier otro castigo, de modo que tratá de que nunca ocurra un acto en perjuicio tuyo, y mucho menos por tu propia culpa. ¿Se entiende?
Estos serían los consejos que podrías tomar en cuenta al momento de actuar de manera cotidiana en el mundo que eliges para vivir. No te sorprendas si es que en un comienzo no puedes cumplir con todas la reglas familiares, pero no te preocupes porque ya está calculado el tiempo de adaptación, es decir, que se tendrá en cuenta el tiempo que supuestamente tardás en adaptarte a realizar los actos correctamente, entonces durante ese tiempo, te van a perdonar los castigos morales.
A pesar de esta aparente disminución de la libertad, no debemos olvidarnos que todo es en nuestro beneficio y que nadie de nuestra familia nos quiere hacer mal.
Así como muchas veces nuestro comportamiento puede traernos “castigos”, otras, podemos tener beneficios, que inclusive podemos llegar a sentirnos no merecedores. De esa forma, el beneficio que obtengo, se transforma en deuda, en una obligación moral, la que nosotros no quisimos hacernos dueños, pero la necesidad, o a veces la ambición traicionan a nuestra débil mente dejándonos expuestos ante la esclavitud mental.
Es difícil hacerle caso a tus propios valores, y mucho más cuando tenes necesidad, y miedo. Cuando tenes miedo no te queda otra que someterte a la voluntad de otro, te alivia, pero te angustia. Quisiera dejar de sentir odio hacia mi persona, y poder dejar de hacerme daño.
El primer paso es que nadie va a hacer lo que vos quieras. Lo tenés que hacer vos mismo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario